«En La Biblia en España, Borrow no desempeña el papel de un espectador lejano, se sitúa a la misma altura de lo que describe y valora. Se inmiscuye, se siente personalmente aludido con todo lo que acontece y sabe acercar su mirada a la curiosidad del lector. Además de su perspicacia de buen observador –que describe con entusiasmo cuanto ve y surge a su paso–, como escritor contó con la admirable facultad de convertir cada escena contemplada en un espectáculo narrativo. Gracias a su pluma, siempre hay, en cada página, un acontecimiento que cobra vida.» (De la Introducción de Alberto González Troyano)
The Bible in Spain se publicó en Londres en 1842. Entonces su triunfo fue inmenso. En el primer año se agotaron seis ediciones de a mil ejemplares en tres volúmenes, y una edición de diez mil ejemplares en dos tomos. Dos veces reimpresa en Norteamérica aquel mismo año y traducida enseguida al alemán, francés y ruso; en 1911 iban publicadas de La Biblia en España más de veinte ediciones inglesas. Sin embargo casi ochenta años tuvo que esperar este libro para que tuviera su primera traducción al español que fue obra de Manuel Azaña.
La biblioteca de Alexander Pechmann alberga una joya especial: un volumen con las páginas amarillentas, el lomo desgastado y la cubierta de lino rojo manchada, como si hubiera estado durante meses a la deriva en un bote salvavidas. Se trata de la novela favorita de su tatarabuelo, marinero, al que se remonta la fascinación familiar por la literatura marítima que se ha transmitido de generación en generación. En este extraordinario ensayo, el autor rastrea esta querencia, explorando las conexiones e influencias que unen obras célebres a otras más recónditas, y nos invita a realizar un intrépido viaje por los siete mares de la literatura, donde desde los tiempos de Odiseo navegan barcos fantasma y rugen temibles tormentas, se producen naufragios, se amotinan tripulaciones y prolifera el contrabando. En definitiva, el quimérico lugar que promete el descubrimiento de infinidad de tesoros.