Dos caminos. Dos hermanos. Una guerra en la que la sangre sólo tuvo una acepción
En los años más oscuros de la posguerra, cuando las fronteras entre víctima y verdugo se difuminan, dos hermanos descubren que la lucha ya no distingue bandos, sino destinos. La checa de la calle Génova retrata un país desgarrado donde hombres comunes, arrojados a trincheras opuestas, tuvieron que elegir entre matar o morir, sin espacio para héroes ni villanos.
Concluida la guerra civil, Bonifacio Cabrejas viaja a un Madrid exhausto para rescatar a su hermano Avelino, acusado de haber dirigido una de las temidas checas. Ambos saben que la justicia vencedora no escucha matices y que la derrota convierte cualquier acto en sospecha. Pero Bonifacio se niega a aceptar que el apellido Cabrejas quede marcado para siempre por una guerra que ninguno de los dos quiso librar.
San Agustín es una de las personalidades más fascinantes y complejas de la historia del cristianismo. Una de sus más importantes obras es, sin duda, La ciudad de Dios (de civitate Dei), redactada en los años de la toma de Roma en manos de los visigodos. En ella se establece por vez primera la idea del paralelo entre Estado divino y Estado terrenal, de gran influencia histórica en la política y las leyes de la historia occidental.
Este volumen, en una completísima edición a cargo de R. Mª Marina Sáez, incluye los libros I-VII, precedidos de un exhaustivo estudio introductorio revisado y actualizado. En su parte inicial, san Agustín refuta las acusaciones de que Roma hubiera caído por el efecto pernicioso del cristianismo, al tiempo que censura el paganismo y el culto a muchos dioses. El autor recurre a multitud de ejemplos de la historia de Roma, que demuestra conocer muy bien. La segunda parte del libro está dedicada a su tema principal, la divina providencia, y su presencia en la historia de la humanidad. En ella se contraponen la ciudad espiritual, creada por Dios y construida por los que creen en Él, y la ciudad terrenal, fundada por el egoísmo mundano y la injusticia.
San Agustín es una de las personalidades más fascinantes y complejas de la historia del cristianismo. Una de sus más importantes obras es, sin duda, La ciudad de Dios redactada en los años de la toma de Roma a manos de los visigodos. En ella se establece que por vez primera la idea del paralelo entre Estado divino y Estado terrenal, de gran influencia histórica en la política y las leyes de la historia occidental.
Este volumen incluye los libros VIII-XV, en los que inicialmente demuestra la inutilidad de los dioses tradicionales romanos, debate sobre teología con los filósofoos, sobre todo platónicos, y razona que los espíritus buenos desean adorar a un solo Dios. Finalmente, emprende su explicación cristiana de la historia, que comienza con el origen de la ciudad de Dios, de la creación del mundo al pecado original, y continúa con la relación de las dos ciudades: la de Dios y la terrenal.