La figura del detective privado ha cautivado al público desde el siglo XIX, envuelta en un halo de misterio y riesgo inmortalizado por la literatura y el cine. Sin embargo, detrás del mito y el glamour de Hollywood, se esconde un empleo que exige una formación rigurosa, un profundo conocimiento de la ley y una habilidad excepcional para navegar entre la realidad y la ficción.
«Si nuestros sueños de equilibrio con la Pachamama, de libertad y de justicia social no son aún realidad o se han visto truncados es principalmente por la intervención del imperialismo para atacarnuestras revoluciones políticas, culturales y económicas que enarbolan la soberanía, la dignidad, la paz y la fraternidad con todos los pueblos» (Evo Morales)
Apoyándose en una vasta biblioteca de documentos del gobierno de Estados Unidos, registros de corporaciones multinacionales, discursos de déspotas y memorias de funcionarios Prashad ha reunido un relato fascinante y espantoso de dónde y cómo Estados Unidos ha perpetrado su “lucha contra el terrorismo”, las “drogas” o el “comunismo” global. Pero al lado de la historia del imperialismo estadounidense está la historia de la resistencia mundial. Washington Bullets es también un libro sobre la esperanza y las posibilidades que ofrecen millones de resistencias anónimas.
El amotinamiento corrió como un reguero de pólvora por los buques de guerra de madera durante la Era de las Revoluciones. Mientras por toda Europa los comuneros asediaban a la nobleza y los trabajadores esclavizados incendiaban las islas-plantación, en los océanos, decenas de miles de marinos de guerra apuntaban sus armas al alcázar y derrocaban el gobierno absoluto de los capitanes. A comienzos de la década de 1800, entre un tercio y la mitad de todos los marineros que prestaban servicio en el Atlántico Norte habían participado en al menos un motín, muchos de ellos en varios, y algunos incluso en navíos de diferentes armadas.En Bandera de sangre, el historiador Niklas Frykman relata con una vibrante prosa, cómo una década de conflictos violentos a bordo dio origen a una forma distinta de radicalidad política que aunaba la cultura igualitaria de las comunidades marítimas del Atlántico Norte con el republicanismo constitucional de la era revolucionaria. El intento de establecer una república marítima radical fracasó, pero la bandera roja que ondeaba en los mástiles de los buques amotinados sobrevivió hasta convertirse en el símbolo más duradero de la lucha de clases, la justicia económica y la libertad republicana hasta nuestros días.