Sin la guerra civil española la historia europea del siglo XX resulta incomprensible: si hay un momento en que la historia contemporánea pasa en España, ese momento es 1936. A partir de esta tesis vertebradora, este libro coral disecciona la contienda que dividió España y el mundo. La española no sólo fue una guerra civil, sino transnacional, global; implicó a actores extranjeros y en ella se identifican diversas características que resultarían paradigmáticas en la historia de Europa: la toma del poder por el fascismo mediante la guerra, el uso de la violencia contra civiles con fines depuradores de la sociedad, el establecimiento de campos de concentración, la superposición de la guerra de ocupación y la guerra irregular En otras palabras: España se convirtió en caja de resonancia y laboratorio de procesos que luego se expandirían por el continente.
Si la historia de la humanidad es un relato construido sobre la esclavitud, la conquista, el genocidio y la explotación, ¿por qué son solo las naciones occidentales quienes asumen su cuota de responsabilidad?
Hoy en día, parece que celebrar las contribuciones de otras culturas es algo perfectamente aceptable, mientras que hablar de sus defectos y crímenes es un acto de odio. Por el contrario, uno puede flagelarse por las atrocidades presentes y pasadas de su propio pueblo, pero alabar sus contribuciones y épocas de gloria es reaccionario y colonialista.
En La guerra contra Occidente, Murray describe cómo las personas bienintencionadas se dejan engañar por una retórica antioccidental hipócrita e incoherente. Si los actos de xenofobia y discriminación son condenados en Europa y Estados Unidos, ¿por qué no denunciar el racismo genocida que tiene lugar hoy en Oriente Medio y Asia? No son solo los académicos deshonestos quienes se benefician de este fraude intelectual, sino también las tiranías, felices de que el mundo desvíe la mirada de sus propios actos.
Tras el éxito de La masa enfurecida, un libro que ahondaba en las perversas políticas de identidad, Douglas Murray centra ahora su atención en la guerra cultural y aboga por una idea que, por demasiado obvia, algunos parecen ignorar: para que los ideales y valores de Occidente sobrevivan, primero hay que defenderlos.
Reunimos aquí los escritos de Simone Weil sobre la guerra civil española, en la que la autora participó tras cruzar la frontera en agosto de 1936 y unirse a la Columna Durruti en el Frente de Aragón. Se trata de una antología que pone de relieve el inquebrantable compromiso de Weil con los oprimidos, con la libertad y la dignidad humana, un compromiso que le lleva a denunciar no solo los excesos del bando contrario, sino los del propio, la traición a los ideales por los que se afirma luchar.