La dimensión humorística del arte es un territorio enigmático y sorprendente, repleto de interesantes paradojas: la risa es efímera pero convive con la eternidad de la obra; puede ser un signo de alegría, pero también de sufrimiento; y encuentra su espacio incluso en los museos más solemnes, donde el humor parece estar proscrito. Carlos Reyero rastrea la viva presencia de la risa en el arte occidental -especialmente en la pintura- desde el Renacimiento hasta principios del siglo XX, invitándonos a descubrir un fascinante juego de complicidades que une a artistas y espectadores a través del tiempo.
Sonámbulos de Christopher Clark se ha convertido en uno de los libros de historia más influyentes de este siglo: un replanteamiento radical de los orígenes de la Primera Guerra Mundial que ha tenido un gran impacto en cómo vemos el pasado y el presente.
Para los muchos lectores que disfrutaron de la capacidad narrativa, el estilo y la originalidad de la escritura de Clark, Las trampas de la historia será un pozo de sorpresas. Al reunir muchos de los principales ensayos del autor, plantea una serie de preguntas sobre cómo pensamos acerca del pasado, y cuáles son el valor y las trampas de la historia como disciplina.
El libro incluye una serie de escritos sobre temas alemanes: desde estudios sobre el káiser Guillermo II y el estadista Otto von Bismarck hasta la dolorosa historia del general Blaskowitz, un militar prusiano que se acomodó a los horrores del Tercer Reich. Hay un ensayo fascinante sobre los intentos de convertir a los judíos al cristianismo, además de análisis varios, desde el Brexit y la presidencia de Donald Trump hasta el sentido de las batallas. Quizás la pieza más importante del libro es «El sueño de Nabucodonosor», una reflexión sobre la naturaleza del poder político a lo largo de los tiempos que se convertirá en una lectura esencial para todo aquel que esté interesado en el significado de la historia.
Una ventana privilegiada a los mecanismos del poder y la comunicación política en el Barroco español.
Manuel Rivero Rodríguez nos sumerge en el mundo de la propaganda política del Barroco a través de tres biografías del conde duque de Olivares, encargadas y supervisadas por el propio valido para moldear su imagen pública durante el reinado de Felipe IV, y que evolucionan con la fortuna política de su protagonista: desde los Fragmentos históricos de Juan Antonio de Vera y Zúñiga (1628), que presentan a un Olivares modesto y dialogante en sus primeros años de gobierno; pasando por el Retrato del privado cristiano político de Virgilio Malvezzi (1635), que lo muestra como estadista ejemplar en tiempos de aparente éxito; hasta el desesperado Nicandro (1643), último intento por defender su reputación tras los desastres de Cataluña y Portugal que precipitaron su caída.