Escribí Las venas para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizás ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¿No será la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?
Un libro que homenajea a los cientos de asesinados por el yihadismo.
España ha sido escenario de las principales variantes del terrorismo islamista desde mediada la década de los años ochenta del siglo pasado. Un total de 300 personas han perdido la vida como consecuencia de atentados yihadistas cometidos en nuestro país o contra españoles en el extranjero. De todos ellos, el más brutal fue el del 11-M en Madrid. Justo ese día, la Audiencia Nacional estaba a punto de juzgar a 24 individuos por pertenecer a una célula de Al Qaeda en España. Puede parecer una casualidad, pero lo cierto es que en 1994 esta organización terrorista, responsable de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington, había establecido una importante base en territorio español, la principal de Europa.
Este es un libro de memoria. Sus autoras, con extrema sensibilidad y delicadeza, han reconstruido las semblanzas de las víctimas a partir de las manifestaciones de familiares y amigos que jamás las olvidarán. Son retratos inconclusos, como lo fueron sus vidas: hombres, mujeres y niños, jóvenes que perseguían sus sueños, personas que llegaron de tierras lejanas e imaginaban un futuro mejor… La pérdida de todas ellas supone un daño incalculable para nuestra sociedad.
Estas páginas pretenden que su recuerdo trascienda el ámbito privado, contribuyendo así a generar una memoria social contra la barbarie.
Los cuadros pueden reflejar una dolencia, un síntoma o una vida atravesada por la fragilidad del cuerpo… si sabes dónde mirar.
Álvaro Carmona nos guía a través de las grandes obras maestras y las convierte en consultas a destiempo, donde cada pincelada nos permite hacer una autopsia del pasado bajo la tenue luz del museo. El resultado es un viaje fascinante y provocador por la historia del arte desde una óptica médica, donde el cuerpo y la enfermedad marcan la creación artística.
Por estas páginas desfilan reyes con desordenes genéticos, artistas que plasmaron su realidad con artritis y rabia, pintores que se volvieron oscuros cuando perdieron la cordura, mujeres que cuidaron a enfermos mientras el mundo miraba hacia otro lado, santos en pleno brote místico o mártires con síntomas que hoy reconoceríamos en urgencias. Estos casos nos muestran cómo la patología se convierte en narrativa visual, cómo los artistas han sido testigos –y a veces pacientes– de su propio deterioro físico o mental y cómo la historia de la medicina puede hallarse en un gesto congelado por la pintura.
Con el humor ácido de quien ha pasado demasiado tiempo entre laboratorios, enfermos y lienzos, Álvaro Carmona disecciona la historia del arte con bisturí clínico, rigor científico y mucha ironía, y nos invita a mirar más allá de lo estético, allí donde las imágenes cuentan verdades biológicas, sociales y emocionales. Porque, a veces, la quietud de un museo alberga secretos que jamás imaginarías.