Dentro del mundo de la filosofía, existen libros de una mayor o menor utilidad práctica. Meditaciones, de Marco Aurelio, lo es. Con un lenguaje claro y familiar ofrece enseñanzas sencillas y concisas que mejora nuestra vida si logramos asimilarlas correctamente. Párrafos cortos, ideas de gran profundidad, lenguaje muy cercano… y llegamos a los principios e ideas que guiaron su vida como político y lo convirtieron en uno de los mejores gobernantes de todos los tiempos. Meditaciones es una obra que el emperador escribió a y para sí mismo, como ejercicio y práctica para recordar y tener a mano los principios de la filosofía que adoptó, el estoicismo, rasgo que lo convierten en un texto eminentemente moderno de ética, uno de los mejores manuales o tratados que ha dado la historia. Además, el texto ha sido ejemplo de distintas corrientes modernas y contemporáneas, bases de pensamiento las del estoicismo que ya están presentes de alguna forma en otras filosofías, las orientales, como el taoísmo o el budismo.
Escritas en griego por un emperador romano e intelectual que no tenía intención alguna de publicarlas, estas píldoras de sabiduría práctica, repletas de encanto y expresividad, han sido consultadas y admiradas por estadistas, pensadores y lectores de a pie durante casi dos mil años. Aunque Marco Aurelio los compuso para comprenderse a sí mismo y dar sentido a su vida, estos ejercicios espirituales trascendieron ese fin y se consideran una de las más grandes obras de la historia de la filosofía. Pero, además, esta lectura enormemente placentera nos ayudará a consolidar nuestra fortaleza interior y a protegernos del desorden de nuestras pasiones y de los peligros de nuestros errores.
Gaziel fue uno de los grandes nombres del periodismo español del siglo XX, compañero de generación de Josep Pla y Manuel Chaves Nogales. Obligado a abandonar el oficio tras las Guerra Civil, vivió un exilio interior de dos décadas en Madrid que dio lugar a este retrato lúcido y desgarrador de la posguerra.
En sus páginas aborda la transformación moral e intelectual del país durante aquellos años, en los que el idealismo fue tornándose pragmatismo, rayando el cinismo. Observa, también, el papel no siempre loable que interpretan grandes mentes de la época, así como la vida cotidiana en un Madrid repleto de personalidades. Gaziel no cesa en su empeño de entender el mundo que le rodea: el encaje de Cataluña en España y el de España en Europa, la lenta recuperación de las democracias europeas y la nueva relación del continente con Estados Unidos. Tampoco faltan referencias a lecturas de clásicos y agudas reflexiones sobre la historia de España o el cristianismo. El resultado es un libro capaz de iluminar una época decisiva de nuestra historia moderna.