En "Mercaderes y banqueros de la Edad Media", el gran historiador francés Jacques Le Goff estudia una de las figuras más características y atractivas de la Cristiandad medieval, mostrándonos la actividad del mercader-banquero del Occidente europeo entre los siglos xi y xv, desde su trabajo en el mercado hasta sus relaciones sociales, sus ideas políticas, creencias religiosas y gustos artísticos. En este ejercicio modélico de la «nueva historia» --cuyo objetivo es integrar lo individual con lo colectivo, lo político con lo social, económico y cultural, en pos del ideal de una «historia total»-, y al reclamar el «derecho a la historia» de los mercaderes y banqueros medievales, Le Goff reivindica una imagen distinta de la Edad Media occidental, no sólo hecha de campesinos, monjes y caballeros, sino también de otros personajes, precursores indiscutibles de la modernidad.
Ésta es la historia de Mesalina, tercera esposa del emperador Claudio y una de las mujeres más destacadas no sólo del mundo romano, sino de la Historia en general. Según los historiadores romanos Tácito y Suetonio, la emperatriz Mesalina era una mujer tan intrigante políticamente hablando como sexualmente insaciable. Las historias, rumores y maledicencias sobre ella, incluida una competición sexual de veinticuatro horas con una prostituta, han quedado profundamente arraigadas en el imaginario cultural de Occidente. Pero, sin embargo, la verdadera historia de Mesalina es mucho más compleja. En esta reevaluación de una de las figuras femeninas más difamadas de la historia antigua, Honor Cargill-Martin descubre a una mujer inteligente, apasionada y despiadada, que logró hacerse un hueco e imponer su voluntad en el mundo abrumadoramente masculino de la política imperial romana. En lugar de proponerse salvar la reputación de Mesalina, la autora analiza su vida en el contexto de su época. Por encima de todo, busca recuperar la humanidad de una historia de vida anteriormente circunscrita por las corrientes de la alta políticia y el patriarcado.
Mesopotamia, el país regado por los ríos Tigris y Éufrates, fue la tierra del gran héroe Gilgamesh, el rey de Uruk que no quería morir, y de la torre de Babel, el monumento bíblico de la confusión de lenguas. A pesar de su relevancia histórica como cuna civilizadora, el mundo mesopotámico es un gran desconocido. Solo parece accesible a un minoritario y selecto club, el de los asiriólogos y los arqueólogos orientalistas capaces de descifrar la escritura cuneiforme y de leer los estratos de las viejas colinas de adobe que salpican la antigua geografía de Iraq y de Siria.
Con la finalidad de dar a conocer cuál fue la contribución de los mesopotámicos a la historia de la humanidad, nace la presente obra de Juan Luis Montero Fenollós, que es fruto de su larga experiencia arqueológica en yacimientos de Oriente Próximo. El resultado es un libro en el que el autor explica el verdadero significado histórico y cultural de la antigua Mesopotamia. Y lo hace a través de una cuidada selección de siete grandes áreas temáticas: el agua, la ciudad, la realeza, la justicia, la escritura, la religión y la muerte.