James Lovelock, el creador de la teoría de Gaia, ofrece una perspectiva de futuro en la que, juntos, los humanos y la inteligencia artificial ayudarán a la Tierra a sobrevivir.
James Lovelock, creador de la hipótesis Gaia y el mayor pensador ambiental de nuestro tiempo, ha creado una asombrosa y novedosa teoría sobre el futuro de la vida en la Tierra. Sostiene que el Antropoceno–la era en la que los humanos adquirimos tecnologías a escala planetaria–, está llegando a su fin después de trescientos años. Una nueva era, el Novaceno, ha comenzado ya.
Surgirán nuevos seres a partir de los sistemas de inteligencia artificial existentes. Pensarán diez mil veces más deprisa que nosotros y nos verán como nosotros vemos hoy a las plantas: como criaturas que actúan y piensan con una lentitud desesperante. Pero no se tratará de la cruel y violenta toma del poder del planeta por parte de las máquinas imaginada por los escritores y cineastas de ciencia ficción. Estos seres hiperinteligentes serán tan dependientes de la salud del planeta como lo somos nosotros. Necesitarán tanto como nosotros que el sistema de refrigeración planetaria de Gaia los defienda del creciente calor del Sol. Y Gaia depende de la vida orgánica. Seremos aliados en este proyecto.
A juicio de Lovelock, resulta crucial que la inteligencia de la Tierra sobreviva y prospere. No cree que existan alienígenas inteligentes, por lo que seríamos los únicos seres capaces de comprender el cosmos. Quizás, especula, el Novaceno podría ser incluso el comienzo de un proceso que conduzca finalmente a que la inteligencia impregne el cosmos en su totalidad. A sus cien años, James Lovelock ha creado la obra más importante y convincente de su vida.
La concepción de la literatura como “palimpsesto” y los principios teóricos del psicoanálisis acerca de un sujeto atravesado por la falta constitutiva que es la falta en el lenguaje, son los hilos guiadores de la lectura de los textos borgeanos que llevan adelante Liliana Bellone y Antonio Ramón Gutiérrez. La cuestión del “otro”, el semejante, la dimensión imaginaria o especular, en articulación con el “Otro” de la cultura, el “Otro” simbólico, aparece como constitutiva en la ficción y la poesía de Jorge Luis Borges. Escritura realizada sobre la red de los textos universales, la escritura del maestro argentino propone distintas aristas que permiten un itinerario posible en su obra: la novela, lo femenino y la relación con la política.
En Nuestras palabras Rob Riemen selecciona tres de las mejores conferencias magistrales del Nexus Instituut. Cada una de ellas fue una pieza suelta, pero reunidas en un volumen adquieren otra densidad y multiplican su significado.
Abre el libro George Steiner con una reflexión sobre la universidad. El erudito literario y crítico cultural realiza en su texto una acusación inigualable contra la deriva utilitaria del saber universitario y una encendida defensa de la verdadera educación, aquella que quiere saberlo todo, sin límites ni censuras.
El volumen continúa con el poeta, novelista y ensayista polaco Adam Zagajewski, que escribe acerca del significado y el valor de las humanidades en la búsqueda de la libertad espiritual. Bien los conoce un escritor nacido en la antigua Unión Soviética, en el seno de una familia liberal polaca, en la multicultural ciudad de Leópolis, hoy ucraniana.
Por último, Jacqueline de Romilly, la gran humanista francesa. Traductora del griego clásico, defensora de los valores de la democracia ateniense, segunda mujer tras Marguerite Yourcenar en ingresar a la Académie Française, su convincente conferencia resalta la importancia del latín y el griego en la formación de los jóvenes.
La presentación de Rob Riemen, que rastrea en el origen de su amistad con esos tres autores recientemente fallecidos, es, además de una guía de lectura, un retrato humano y literario de estas tres cumbres culturales de Europa.