En este lúcido ensayo, el erudito ensayista francés analiza la obra de Élisabeth Louise Vigée Le Brun, una de las pintoras más brillantes e ignoradas de las últimas décadas prerrevolucionarias en Francia. Retratista magistral «capaz de conjugar el parecido fiel con la idealización impalpable», Vigée Le Brun fue la aliada a la que escogió María Antonieta para ofrecer una imagen humana y digna de ese mundus muliebris que ella representaba y que, supuestamente, corrompía el prestigio y la autoridad de los monarcas a fuerza de afeminarlos. Un relato fascinante que recrea con magnífica precisión el virulento despertar de una misoginia política, moral y social que hizo de la reina María Antonieta y su retratista oficial sus chivos expiatorios.
Amanda Mauri entiende la pérdida y el duelo como dos de los pilares sobre los que se construye el género.
Mediante un lenguaje rico en matices y lleno de sensibilidad, en Museo de las ausentes, la autora se sirve de casos testimoniales y de la cultura popular para reflexionar sobre los temas que le preocupan: los usos políticos del duelo por el feminismo, la posibilidad de subvertir el miedo a través del arte, la irreverencia y la comunidad, los legados de los movimientos sociales que han construido su resistencia a partir de la pérdida, y la importancia de la dimensión afectiva y psíquica del poder.
Mauri teje una trenza que une ensayo, fabulación y testimonio para ampliar las fronteras del género literario y de la literatura sobre el género: un texto híbrido que gira en torno a un «centro secreto», un recuerdo traumático al que la autora regresa una y otra vez para cimentar sus ideas. Reflexiones sobre la memoria, el deseo, el dolor, la violencia y la escritura se superponen. El resultado es un trabajo lúcido y preciso, capaz de adentrarse en el horror y de narrarlo sin perder tensión literaria.
Museo de las ausentes es un viaje circular, transitado por fantasmas, por sombras y, también, por repentinos fogonazos de luz.
El camino del Zen y la senda del samurái son formas de sabiduría para transitar nuestra cotidianeidad. En tiempos de cambio e incertidumbre, valores de ética samurái como la devoción o la resiliencia pueden ser muy convenientes. La austeridad y el vacío fértil del Zen nos enseñan a vivir en el presente. Alexis Racionero Ragué nos sumerge en el universo japonés combinando de forma muy amena la filosofía y la espiritualidad con el libro de viajes. A partir de una ruta por Japón, nos introduce en la ética, la estética y la espiritualidad del samurái, el monje guerrero imbuido por el Zen. Su mirada constituye una moderna reinterpretación de este arquetipo que hoy puede encarnar tanto en un hombre como en una mujer. Mushin recorre lugares como el monasterio de Eiheiji, cuna del Soto Zen, la tumba de los 47 ronin, la montaña sagrada del Koyasan, los bosques de Nikko o la fortaleza de Himeji. Paralelamente, aparecen apuntes de cine clásico japonés, referentes contemporáneos como Kill Bill o textos clásicos del Bushido.