Durante la Revolución francesa las ideas sobre la naturaleza (la naturaleza humana, el mundo natural y la relación entre ambos) estuvieron en el centro de feroces debates y acontecimientos políticos clave. En este contexto, Napoleón se erigió como un autoproclamado mecenas de las ciencias y el progreso, poniendo fin a la Revolución y vendando sus heridas. Sin embargo, su gobierno desató una era de destrucción y guerra, que causó millones de muertos en toda Europa.
Esta biografía de Napoleón es un revelador retrato para los lectores de nuestro tiempo, donde no solo vemos al Napoleón de la política del poder o las batallas épicas, sino también al amante de la naturaleza y los jardines que dieron luz y sombra a su vida revolucionaria.
Los jardines de Napoleón van desde los olivares de su infancia en Córcega hasta los jardines y las casas de fieras de Josephine en París, los jardines de El Cairo, Roma y Elba, el jardín amurallado de Hougoumont en la batalla de Waterloo y, en última instancia, el último jardín de Napoleón en Santa Elena. Allí los trabajadores chinos le construyeron una casa de verano donde podía sentarse y observar el mar en sus últimos meses.
Este libro es un viaje al corazón de la guerra para entender el valor crucial que tiene para las víctimas poder prestar testimonio cuando solo les rodea impunidad. Y, también, una reivindicación del oficio de narrar como una forma de reconocer la dignidad del otro, preservar la memoria y desafiar a quienes quieren imponer el miedo y la crueldad. Porque, en tiempos oscuros, difundir la verdad es un acto radical.
La colección Endebate es el hogar de aquellos textos breves que presentan una opinión, defienden una actitud o cuentan una historia, pero son más un aperitivo que un banquete, estimulan la conversación más que saciarla e inician un festín (que no clausuran). Como los mejores bocados, entran por los ojos y dejan un largo poso en el paladar.
Una reivindicación sobre la necesidad de resintonizar, desde una
dimensión espiritual y material, con nuestro entorno.
Desde el principio de los tiempos la humanidad ha mirado a la naturaleza y ha visto lo divino. En los escritos de los grandes pensadores de todas las religiones, el mundo natural inspira desde el miedo hasta el asombro, pasando por la contemplación tranquila; Dios, o como quiera que se defina lo sublime, estaba presente en cada escenario. Sin embargo, hoy en día, incluso cuando miramos un árbol o contemplamos un paisaje impresionante, rara vez vemos la naturaleza como algo sagrado.
Naturaleza sagrada revela las conexiones más profundas entre los seres humanos y el mundo natural. En esta deliciosa obra, Karen Armstrong nos invita a pensar y sentir de forma diferente para reavivar nuestro vínculo con la naturaleza y reconstruir nuestra conexión con ella.