Cuando la emperatriz viuda de Rusia estaba embarazada del futuro zar, tuvo un sueño que marcaría el resto de sus días: su hijo moriría a manos de un campesino. ¿Se cumpliría esa profecía con la llegada a la corte de Grigori Rasputín, un enigmático monje apenas alfabetizado, procedente de Siberia?
En este retrato extraordinario, Antony Beevor nos acerca como nunca antes a la escandalosa vida y muerte de Rasputín. Aunque nunca ocupó un cargo oficial en la corte, ejerció una influencia decisiva sobre los Románov y protagonizó episodios de corrupción política y financiera y numerosos escándalos sexuales. Las consecuencias de los rumores y las teorías conspirativas a su alrededor propiciaron tal desafección hacia la corte del zar que, cuando estalló la Revolución de febrero de 1917, casi nadie alzó una espada en su defensa.
En 1971 se publicaba Teoría de la justicia, una obra destinada a convertirse en el gran clásico contemporáneo de la filosofía política y que convertiría a su autor, el filósofo norteamericano John Rawls en uno de los pensadores más influyentes del último medio siglo. En la obra, en la que aparecía formulado el famoso experimento del “velo de ignorancia”, Rawls desafiaba los planteamientos tradicionales de la filosofía política al proponer un modelo de justicia basado en la igualdad, la equidad y los intereses racionales de los individuos.En este ensayo, abundantemente documentado y accesible, el filósofo Ángel Puyol presenta y analiza las ideas centrales de la teoría política de Rawls, sus principios de justicia y el impacto de su obra en los debates contemporáneos.
«El gozo que van a pregonar estas páginas no es el que se experimenta porque las cosas vayan bien, sino el que no cesa de brotar ‘a pesar de que’ las cosas vayan cuesta arriba (no quiero decir mal). Este es, me parece, el sentido de la bienaventuranza cristiana: no se promete en ella la felicidad a los pobres porque vayan a dejar de serlo, ni a los que tienen hambre porque ya está llegando alguien con el bocadillo. El gozo que allí se promete es aquel en el que las razones para la alegría son más fuertes que las razones para la tristeza, no el gozo que proporcionan la morfina o la siesta.
A esa alegría –os lo juro– no estoy dispuesto a renunciar. Este libro prolonga mi testimonio de fe en la vida con minúsculas y en la gran Vida con mayúscula».