En Terapia cognitivo-conductual de los trastornos adictivos, el doctor Bruce S. Liese y el psiquiatra Aaron T. Beck proporcionan las herramientas necesarias para comprender y tratar toda la gama de conductas adictivas. Teniendo en cuenta los avances de los últimos años, los autores proponen un desarrollo sistemático de la conceptualización de algunos casos y cómo apoyar a los pacientes para que consigan sus objetivos de recuperación.
Utilizando ejemplos de casos vividos para ilustrar las técnicas de la terapia cognitivo-conductual (TCC), Liese y Beck ofrecen datos y consejos sobre la relación del terapeuta con su paciente, la estructura de las sesiones individuales, la psicoeducación, la entrevista motivacional, el tratamiento en grupo y la prevención de recaídas. Asimismo, completan la información con otros componentes terapéuticos eficaces y acompañan el texto de ejercicios prácticos para un mejor reconocimiento del paciente.
Una herramienta imprescindible para aquellos profesionales que busquen un cambio de paradigma.
El testimonio emocionante, descarnado y divertido de una mujer en busca del amor y la estabilidad emocional.
Christine Tate es una estudiante brillante, ha vencido un trastorno alimentario y tiene la vida por delante. Y se siente sola, tanto que cree que morir es la única salida para ponerle fin a esa soledad. Busca ayuda y llega hasta un psicólogo que la empuja a comenzar terapia en grupo para compartir sus problemas con otras personas que a su vez harán lo mismo con ella. De esta manera, si uno es honesto y deja de lado los secretos, establecerá relaciones reales y privadas en las que no podrá esconderse. Así comienza la andadura de Christine en los grupos de terapia. Porque para confiar en uno mismo, hay que confiar también en los demás.
Durante miles de años, los seres humanos ignoraron gran parte de los territorios, paisajes y pobladores del planeta, y en los mapas las regiones desconocidas recibían el nombre de Terra incognita. Todavía en el año 1840, el fondo marino era un completo misterio, treinta años después los científicos seguían defendiendo que el mar cubría los polos y en 1900 nadie había logrado alcanzar aún la estratosfera. Y, sin embargo, todas estas lagunas se convirtieron en el estímulo que nuestros antepasados necesitaban para desentrañar los secretos de la Tierra que los maravillaban y aterrorizaban a partes iguales. En pos del conocimiento cometieron innumerables errores, a veces brillantes, a menudo extraños, pero siempre fascinantes. En este magnífico ensayo, Alan Corbin nos ofrece una reveladora historia de la ignorancia como motor de la curiosidad humana que despierta nuestra sed de conocimiento y transforma nuestra visión del mundo.