La Internacional Comunista –la Comintern– fue el primer intento organizado de promover una revolución mundial y dejó una huella imborrable en la historia del siglo XX. Este extraordinario libro ofrece un relato fascinante de esta organización transnacional, fundada en 1919 por Lenin y Trotsky y disuelta por Stalin en 1943, contado a través de los ojos de los activistas que formaron parte de ella. Desde el Berlín revolucionario hasta Bakú, desde Shanghái hasta España, desde la Alemania nazi hasta el Moscú de Stalin, Brigitte Studer traza magistralmente las trayectorias de estos militantes, desde las esperanzas revolucionarias hasta la derrota o la muerte. Al hacerlo, desvela una Comintern olvidada, expresión de un momento revolucionario multidimensional, de clase, antiimperialista, antirracista, donde las mujeres y militantes de todo el mundo jugaron un papel fundamental en las luchas por la igualdad y contra el colonialismo.
Tras estudiar un máster en Psicología Clínica, Dasha Kiper trabajó como cuidadora de un superviviente del Holocausto enfermo de alzhéimer. A partir de esa experiencia y de su posterior trabajo con cuidadores de enfermos con demencia, Kiper nos propone una nueva manera de ver y de entender la relación que se establece entre este tipo de pacientes y quienes velan por ellos.
En las conmovedoras historias que recoge en el libro, Kiper explora los dilemas que muchas veces plantean estos enfermos a sus cuidadores: la tardía y repentina devoción católica de un hombre irrita a su esposa; las amistades imaginarias de una mujer abren una brecha entre ella y su marido; un hombre cree que su pareja es una impostora; o el trauma infantil de una madre aflora para atormentar a su hijo...
Combinando neurociencia y literatura, psicología y filosofía, con las enseñanzas de una serie de casos, Kiper ilumina los particulares mecanismos mentales de estos pacientes y las dificultades a las que se enfrentan las personas que los atienden, ofreciéndoles consuelo y comprensión y derribando el mito del cuidador perfecto.
Palestina es un microcosmos del mundo: miserable, furiosa, tensa y fragmentada. En llamas. Obstinada. Digna. Mientras el estado colonial de Israel continúa infligiendo una violencia devastadora, las verdades esenciales se ocultan de forma deliberada: se mima a los perpetradores, mientras que a las víctimas se las culpa y se las lleva a juicio. El mundo sigue siendo testigo a través de las pantallas; miembros rotos, hogares y futuros destrozados impregnan los sueños. ¿Por qué deben los palestinos demostrar su humanidad? ¿Cuáles son las implicaciones de una tarea tan exasperante como imposible?