«Un libro que ha marcado época», Margarita Rivière.
El «acoso moral» es el concepto que describe la posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas o insinuaciones. En este libro, que se alimenta de numerosos testimonios, la autora analiza la especificidad de este tipo de relaciones perversas y nos enseña a identificarlas allá donde se produzcan, ya sea en la pareja, la familia o la empresa.
El acoso moral genera, en las personas que lo sufren, una espiral depresiva, cuando no suicida, que las arrastra hacia una caída mortal. Es una agresión constante e insidiosa de una persona hacia otra con la que el agresor pone de manifiesto su voluntad de desembarazarse de alguien sin mancharse las manos, pues estas personas perversas saben enmascarar muy bien sus intenciones.
Marie-France Hirigoyen nos enseña a identificar estas imposturas para que las víctimas puedan recuperar sus puntos de referencia y librarse de la influencia destructiva de su agresor.
El Anticristo. Maldición sobre el cristianismo es una de las obras más polémicas y problemáticas, no solo de todo el legado nietzscheano, sino incluso de la historia entera de la filosofía occidental, entre otras cosas porque considera de forma muy crítica e implacable la que ha sido y es la religión mayoritaria de Europa, el cristinanismo.
Byung-Chul Han reflexiona en este ensayo sobre la crisis temporal contemporánea. Según el autor, no estamos ante una aceleración del tiempo, sino ante la atomización y dispersión temporal -a la que llama disincronía-. En la disincronía, cada instante es igual al otro y no existe ni un ritmo ni un rumbo que dé sentido y significación a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz. En consecuencia, la muerte es un instante más, un final a destiempo. Esto invalida la vivencia de la muerte, en Nietzsche y Heidegger por ejemplo, como consumación de una unidad con sentido. El presente libro sigue el rastro, histórica y sistemáticamente, de las causas y síntomas de esta disincronía. Pero también reflexiona sobre la posibilidad de una recuperación. El final del tiempo como duración narrativa no tiene por qué traer consigo un vacío temporal. Al contrario, da lugar a la posibilidad de una vida que no necesita de la teología ni la teleología, y que a pesar de ello tiene su propio aroma. Pero para ello es necesario un cambio. En palabras de Byung-Chul Han, «la crisis temporal solo se superará en el momento en que la vita activa, en plena crisis, acoja de nuevo la vita contemplativa en su seno.»