Habían llegado al poder en las elecciones de 1936 y lo de menos era cómo. Si hubo fraude, solo sería asunto para historiadores meticulosos mucho tiempo después. Mientras, la revolución proletaria. Lo que repetía Largo en los mítines o escribía Araquistáin en Leviatán, anunciando que la reacción fascista al progreso se aplastaría como fuese, dejaba dudas: podía ser verdad, podía ser retórica. Pero ellos no dudaban, vivían en la certeza: eran las MAOC, la vanguardia de la vanguardia del Frente Popular; nadie les iba a parar.
Las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas reunían desde 1933 a los grupos paramilitares y parapoliciales marxistas. No actuaron como una banda de criminales exaltados, sino como una incipiente milicia política de carácter leninista cuyo objetivo era la Revolución y su estrategia para conseguirla, el Terror.
En abril de 1936 ocuparon el asilo de niñas de la calle de Antillón de Madrid con el permiso de las autoridades republicanas. Sus sótanos fueron utilizados para llevar a cabo prácticas de tiro y de tortura. En la salida de Madrid, cruzado el río por el Puente de Segovia, acababa de nacer, en tiempo de «paz», la primera fábrica de Miedo.
El objetivo de esta obra es analizar la relación existente entre la violencia y los trastornos mentales, que, en cualquier caso, es compleja y multidireccional. Los protagonistas de las conductas violentas no son, habitualmente, enfermos...
La defensa de la Revolución francesa que llevó a cabo Robespierre sigue siendo una de las justificaciones más poderosas y desconcertantes de la violencia política jamás escritas. Sus reflexiones tienen una resonancia extraordinaria en la actualidad, pues nuestro momento histórico se inauguró con el acto terrorista de 2001 contra las Torres Gemelas.
Sin embargo, y a pesar de que el discurso del terrorismo horroriza a la sociedad presente, la Revolución francesa se celebra como el acontecimiento que dio origen a una nación construida sobre los principios de «libertad, igualdad y fraternidad». Pero ¿cómo deberíamos abordar la reivindicación del terror revolucionario sin aceptar el terrorismo presente o viceversa? Žižek recorre estas contradicciones y paradojas en un brillante comentario de estos textos de Robespierre que arrojan una nueva luz para comprender el mundo contemporáneo.