Junto con Garcilaso de la Vega y Juan Boscán, podría decirse que Diego Hurtado de Mendoza compuso el trío de autores que inauguró la nómina de los grandes poetas de los Siglos de Oro. Esta nueva edición actualizada ofrece su poesía completa, si bien cuidando de limitar la selección a aquellas obras que, sin duda alguna, pertenecen al poeta granadino, a quien en el pasado se ha atribuido un buen número de composiciones de autoría incierta o muy difícil de probar. Además, se ha optado por acompañar los textos de un aparato crítico completo, así como por conferirles una nueva ordenación por géneros (sonetos, octavas, etc.) con la intención de facilitar el acceso a la obra de Mendoza a sus nuevos lectores.
Se ofrece en este volumen la poesía completa de rosalía de castro. sus cinco libros: la flor (1857), a mi madre (1863), cantares gallegos (1863), follas novas (1880) y en las orillas del sar (1884), más un apéndice con poemas sueltos, así como algunas canciones y poemas populares recogidos por la escritora, se reúnen aquí en un único volumen, en edición bilingüe a cargo de juan barja (traducción y notas) y con una introducción de arturo leyte. como señala el traductor, para la edición castellana «se ha optado por una versión rítmica y rimada, siguiendo los modelos originales tal como seguramente hubiera preferido rosalía, mas tratando de guardar al máximo la semejanza, aun a riesgo de afear el resultado, sustituyendo, supliendo, variando en contadísimas ocasiones lo que dice? el poeta, para respetar mejor lo que el poeta canta. además, siendo esta edición bilingüe como quizá siempre deberían ser, al menos, las de todas las traducciones de libros de poesía, la insuficiencia de mis logros queda más que favorablemente saldada y corregida. la versión castellana es así el trampolín donde se podrán apoyar los que no alcancen a desenvolverse directa o enteramente en gallego. y con esto basta».
Toda la obra reunida de un poeta que forma ya parte imprescindible de la lírica en España.
La presente Poesía reunida acopia toda la «libertad imaginativa y fervor iconoclasta», toda la tensión seductora y el humor taumatúrgico de este legislador secreto, desde su primer libro, De las condiciones humanas, hasta el reciente Grafo pez (2020), pasando por La hora oval, Cónsul, Fámulo, Hiela sangre y El libro de la confusión (los tres últimos publicados en Tusquets Editores), además de algún inédito. Se añaden en este volumen los abundantes poemas contiguos a sus primeros libros, recogidos por Javier Ozón Górriz en Edad del insecto, entre otros diversos materiales descollantes que dan por fin la fiel y mejor imagen de la revulsiva radicalidad de este poeta.
Autor fundamental de la literatura latinoamericana contemporánea, representante de las vanguardias poéticas en nuestra lengua, César Vallejo es un autor alabado por figuras como Rafael Alberti, Alejandra Pizarnik, Mario Vargas Llosa u Olvido García Valdés.
Sus libros Los heraldos negros, Trilce, Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz renovaron el lenguaje poético y marcaron un camino de gran influencia en la poesía.
Preparada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, esta antología, que recoge toda la poesía de Vallejo e incluye también textos de escritores y críticos en torno a su figura y su obra, además de un glosario y una bibliografía.
Este libro trata del recuperar tantas poetas y poemas que vivían en peligro de sumarse a las olvidadas, a pesar de que formen parte de la construcción de la sociedad en la que ahora vivimos, son nuestras madres culturales y a ellas les debemos el respeto que la historia no las ha considerado.
Cada texto es una rapsodia, donde la música y el teatro actúan como representaciones del tiempo. Se trata ¡de un breve libro imbuido de drama y lirismo, en una suerte de sinfonía, en la que la emoción batalla con cada historia contada., Son pues composiciones literarias escritas, por así decirlo, para cuerdas, , Para ser contadas y cantadas, al ritmo del fluir narrativo y del canto de los amantes.
En Patricio León, actor, y el músico se aúnan en una simbiosis inseparable e indisoluble, para brindarnos aquí un manojo de textos que brillan con luz propia por su talento e imaginación creativa. Me satisface leerlos en voz alta y disfrutarlos en silencio.
Salitre es el testimonio de una gesta frente a la palabra, al silencio y al olvido. De estos tres oficios quedan las finas huellas de la poesía, la traducción y la complicidad que se ofrecen a la lectura como ofrendas a la sensibilidad más exigente. Alejandro Aguilar, escritor que ha demostrado su calidad en el poema, el cuento y la novela, no puede evitar regresar a la poesía, de donde nunca se aparta, para entregar lo mejor de su estilo: la síntesis, la imagen y la ternura. Esta vez, no lo hace solo, se acompaña del premiado poeta Forrest Gander quien, en su rol de traductor e interlocutor, le añade más de una dimensión, o destello, a este texto carcomido por el asombro.
Se llamaba Sheindla-Sura Leibova Salomoshak-Bluwstein, aunque la historia la recuerda por su apodo: «Soñka, manos de oro». Había nacido en Varsovia en 1846, y a finales del siglo xix se convirtió en una leyenda por sus ingeniosas maneras de estafar. Ocupó las portadas de los diarios más leídos de la época: la llamaban «Diablo con falda», «La versión femenina de Robin Hood» o «La zarina del crimen». Engañaba y robaba a los hombres ricos en los hoteles de Odesa, Moscú y San Petersburgo, en las joyerías y en los trenes. La atraparon en 1888, y cumplió condena en la isla de Sajalín. Se decía que quien entraba allí jamás regresaba: así ocurriría con Soñka, que murió en prisión en 1902.
Pero antes hubo un juicio. Un juicio polémico y popularísimo en su tiempo, cuando Soñka —manos de oro— evocó la historia de su vida: una memoria bien diferente a aquella que la prensa había divulgado sobre ella.
El poeta catalán Joan Vinyoli (1914-1984 ) aprendió muy pronto de su admirado Rilke que 'la poesía no es cosa de sentimientos, sino de experiencias'. Quizá justamente por su formación autodidacta y el origen vacilante de su vocación, Vinyoli siempre concibió la poesía -a la manera de su maestro Carles Riba- como una herramienta indagatoria y de conocimiento de uno mismo y del mundo, una forma de realización espiritual. Su escritura parte del romanticismo alemán y el postsimbolismo para evolucionar hacia una poesía de corte metafísico y fuerte impronta moral. La palabra poética sirve para arraigarse en la realidad, trascenderla y superar el estado de indigencia que el poeta considera inherente a la condición humana.