Alice nunca ha salido al mundo. Su cena es a las nueve en punto, su sueño dura exactamente ocho horas, jamás tiene una sola arruga en la ropa, parpadea 86 400 veces al día, respira 30 000 veces al día, solo habla cuando le preguntan, jamás ha levantado la voz y, lo más importante, jamás se ha preguntado qué pasaría si todo cambiara.
Pero, ¿y si eso ocurriera? En un mundo donde la libertad está controlada, ¿hasta dónde serías capaz de llegar para recuperarla? ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para sobrevivir?
Una ciudad nueva. Un experimento. Un reencuentro. Un asesinato. Un romance.
Tras haber asistido a la destrucción de su propia ciudad, el futuro de Alice no es nada prometedor. Después de la extraña oferta de un desconocido, lo único que sabe es que va a vengarse del responsable de la desaparición de sus amigos.
Traición, alianza, amor, amistad, dolor y muerte. Al fin, Alice ha vuelto a reencontrarse con sus amigos. Sin embargo, la lucha no ha hecho más que empezar, y el peligro acecha más que nunca. En un mundo donde todo está a punto de desmoronarse, Alice sabe que las decisiones que tome serán cruciales para el destino de todos.
Tras la muerte de su hermana, Dianna tiene un solo objetivo: la venganza. Pero superar el duelo no es fácil, y menos aún cuándo todo el mundo a su alrededor parece estar ocultándole algo. Samkiel, en cambio, solo quiere salvar a Dianna, no importa si el precio por ello puede llegar a ser su propia vida.
Con Kaden y su ejército acechándoles, Samkiel, Dianna y el resto de la Mano no pueden permitirse ni un solo error. Pero el tiempo se agota, y aún quedan muchos secretos por descubrir y muchas batallas por luchar.
Dianna solo piensa en una cosa: vengarse. Cuando le arrancan la poca humanidad que le queda, decide entregarse a su faceta más monstruosa y ver el mundo arder.
Samkiel, el único que se niega a aceptar que la chica a la que amó se ha convertido en el monstruo que todo el mundo dice ver en ella, está decidido a hacer lo que sea para salvarla de sí misma, aunque eso implique perderla.
Ahora que todos los reinos están sometidos al ejército de Kaden y que se avecinan nuevas amenazas, Samkiel no puede permitirse bajar la guardia. Pero, a medida que Dianna se vuelve más sanguinaria, se da cuenta de que el tiempo se le está agotando y no sabe si será capaz de salvarla y sobrevivir…
Donde hay dioses, hay monstruos.
CLAY
Las chicas Marymount somos buenas chicas. Castas, puras, casi inalcanzables, y lo importante no es serlo sino parecerlo. Yo no soy la excepción, sé portarme bien, con mi uniforme planchado, mi cuerpo erguido; de lunes a viernes soy la dueña del instituto y los domingos… una buena niña católica.
Esa soy yo, siempre tengo el control. No puedo confesar lo que realmente quiero, he de ocultarlo, cada día, cada hora, luchar contra el deseo constante de meter mi mano bajo su falda. Porque todos interpretamos un papel, y el mío es ser perfecta.
OLIVIA
Todos los días pongo rumbo al colegio Marymount con una motivación: graduarme y entrar en la universidad. No me avergüenzo ni de mi familia ni de mis orígenes, aunque todos en la escuela se dediquen a cuchichear sobre el largo de mi falda o el rojo de mis labios.
Ellos siempre me han despreciado y creen que no voy a defenderme. Se equivocan. Lo haré cuando esté a solas con ella y le demuestre que no hace falta que sea un chico quien la toque para dejar aflorar todo lo que esconde con tanto esfuerzo.