Le robó la corona, así que él le robó a su hija.
Desde hace años, Erik, el rey del Reino Eterno, vive consumido por una sola obsesión: vengarse del hombre que asesinó a su padre y lo mantiene prisionero bajo las olas.
Pero todo cambia cuando Livia, la hija de su enemigo, rompe sin saberlo los sellos que lo mantenían prisionero…
Erik la secuestra y planea utilizarla para reconquistar su reino, aunque Livia no es tan fácil de dominar como Erik esperaba.
Con cada día que pasa, su luz perturba las tinieblas que él ha cultivado durante años. La furia da paso al deseo. La venganza, a la duda. Y el corazón de un rey implacable empieza a rendirse ante aquello que juró destruir.
¿Puede el amor saciar la sed de venganza?
Le robó la corona, así que él le robó a su hija.
Desde hace años, Erik, el rey del Reino Eterno, vive consumido por una sola obsesión: vengarse del hombre que asesinó a su padre y lo mantiene prisionero bajo las olas.
Pero todo cambia cuando Livia, la hija de su enemigo, rompe sin saberlo los sellos que lo mantenían prisionero…
Erik la secuestra y planea utilizarla para reconquistar su reino, aunque Livia no es tan fácil de dominar como Erik esperaba.
Con cada día que pasa, su luz perturba las tinieblas que él ha cultivado durante años. La furia da paso al deseo. La venganza, a la duda. Y el corazón de un rey implacable empieza a rendirse ante aquello que juró destruir.
¿Puede el amor saciar la sed de venganza?
Tras descubrir que Oak es el legítimo heredero de Faerie, Jude hará lo posible por mantener a su hermano pequeño a salvo. Para ello, se ha convertido en el poder a la sombra del reinado de Cardan. Sin embargo, Cardan hace todo lo posible por humillarla y menospreciarla a pesar de que su fascinación por ella sigue intacta. Cuando es más que evidente para Jude que alguien cercano a ella pretende traicionarla, tratará de averiguar de quién se trata mientras lucha por mantener a raya sus sentimientos por Cardan.