Romper las normas nunca sentó tan bien
A Diana Dixon se le presenta un verano movidito: es una animadora que está ensayando para un concurso de bailes de salón, hace malabarismos con dos trabajos y lidia con un exnovio que no entiende que ya no son pareja. Desde luego, no tiene tiempo que perder con Shane Lindley, su nuevo vecino, un jugador de hockey prepotente y con fama de rompecorazones. Para que la convivencia sea pacífica, habrá que instaurar algunas normas: nada de fiestas y, sobre todo, ningún contacto entre ellos.
Pero cuando Shane decide fingir que tiene novia para poner celosa a su ex, ¿quién mejor que su vecina descarada para interpretar el papel? Diana se muestra reticente, eso implicaría romper sus propias normas, pero al final accede. Aunque, claro, no esperaban la chispa que empieza a arder entre ellos… ¿Tendrán el valor de convertir su farsa en algo real?
La Nutria Ete ha perdido su chupete, o quizás alguien se lo ha quitado. Tiene que investigar, y su búsqueda la llevará tambien a sus extraños vecinos. Pero si no se encuentra el chupete, ¿cómo se las arreglará Ete sin el? Una historia rimada, llena de personajes divertidos y mucha ironía para explicar a los niños que su mundo continúa incluso despues del chupete.
Walter es un gusano que se dedica a ayudar a la comunidad: tiene una de las mejores oficinas de objetos perdidos del mundo, y un gran talento para encontrar objetos extraviados. Pero un día sucede lo impensable: ¡el gusano Walter pierde su gorra! Y parece que encontrarla no se le da tan bien como era de suponer. De hecho, no sabe si podrá volver a abrir su oficina si ni el mismo es capaz de encontrar su gorra... Jule Wellerdiek nos hace viajar con este álbum tan tierno a traves del proceso de aceptar la perdida, acompañar a amigos afligidos, y celebrar la alegría del reencuentro; todo ello con un toque de humor muy fresco.