Scarlett Vandermeer combina sus estudios en Stanford con una carrera como saltadora de trampolín e intenta no llamar la atención mientras se concentra en ingresar en la facultad de medicina y en recuperarse de la lesión que casi acaba con su carrera. No tiene tiempo para relaciones, o al menos eso se dice a sí misma.
Lukas Blomqvist, campeón del mundo de natación, se nutre de la disciplina. Así es como gana medallas de oro y bate records: concentración total en cada brazada. En apariencia, Lukas y Scarlett no tienen nada en común. Hasta que un secreto bien guardado sale a la luz y todo cambia.
Un mundo en la oscuridad.
Una chispa ardiente.
Un fulgor de las estrellas.
Bryce Quinlan nunca esperó ver otro mundo diferente a Midgard, pero, ahora que lo ha hecho, lo único que quiere es regresar a su hogar. Todo lo que ama está en Midgard: su familia, sus amigos, su pareja. Atrapada en un mundo extraño, necesitará hacer acopio de todo su ingenio para poder volver a casa... y no será una tarea fácil, porque no tiene ni idea de en quién puede confiar.
Hunt Athalar se ha visto envuelto en bastantes líos a lo largo de su vida, pero este podría ser el más complicado. Después de conseguir todo lo que siempre quiso, ahora está de nuevo encerrado en los calabozos de los Asteri, sin conocer el paradero de Bryce. Está desesperado por ayudarla, pero mientras no pueda escapar del yugo de los Asteri, tiene las manos atadas. Literalmente.
La llegada del pequeño Andy no ha traído solo amor infinito si no también una metamorfosis que asusta. Ha dinamitado el delicado equilibrio que sostenían a base de orgullo, deseo y cicatrices. Mientras Noah intenta reconocerse en el espejo, Nick descubre que la paternidad no sólo despierta ternura, también abre la puerta a los fantasmas del pasado, aquellos de los que lleva años intentando huir.
Y, cuando una acusación lo coloca contra las cuerdas, todo estalla.
En el ojo del huracán, el amor deja de ser refugio y se convierte de nuevo en campo de batalla.
Vuelven a encerrarse en sí mismos, a levantar muros y a olvidar que su fortaleza siempre fue el “nosotros”, porque si hay algo que se les da bien es destruirse cuando más se necesitan.
Solo hay una cosa más peligrosa que Nick y Noah contra el mundo: Nick y Noah contra ellos mismos. Explosivos. Imprevisibles. Imparables.
Esta historia demuestra que el amor salva, pero a veces también incendia. Y cuando el fuego prende, nadie sale ileso.
La pregunta es... ¿de quién será la culpa esta vez?