Una pieza de arte de Tomás Hijo.
Una obsesión se ha apoderado del alma de Robert Blake. Cada día observa, desde la ventana de su estudio, la silueta de la iglesia abandonada que se alza sobre Federal Hill. Cuando finalmente decide atravesar los decadentes barrios que rodean el templo, Blake accederá a un escenario acorde con sus gustos por lo oculto: extraños manuscritos, ídolos inquietantes, símbolos blasfemos, un cadáver olvidado…
Todos ellos vestigios de un viejo culto dedicado a obscenas deidades cósmicas. En el centro mismo de ese enclave de pesadilla, Blake se encontrará con un artefacto ancestral vinculado a terrores inimaginables que amenazarán con desgarrar su mente y el tejido mismo de la realidad
En su despacho, el comisario Maigret recibe una llamada de un hombre que dice estar siendo acechado por individuos que quieren matarlo. De bistró en bistró, el hombre lo llamará varias veces pidiendo protección mientras intenta despistar a sus perseguidores. Con todo, acabará muerto en la Place de la Concorde.
Maigret deberá empezar por preguntarse por qué fue a ese sitio desierto en plena noche, cuando le convenía perderse entre la multitud. ¿O acaso alguien ha movido el cadáver?
«Qué habría ocurrido si aquel día lejano de mi infancia no hubiera regresado al sótano por el mismo agujero por el que había salido de él. Tal vez la vida hubiera mantenido siempre aquel brillo o aquella fiebre».
«Hay libros que, al modo del automóvil que se salta un semáforo, se cruzan violentamente en tu existencia. Este es de los que se saltan el semáforo —explica Millás—. Me habían encargado un reportaje sobre mí mismo, de forma que comencé a seguirme. Un día me dije: “Mi padre tenía un taller de aparatos de electromedicina”. Entonces se me apareció el taller, conmigo y con mi padre dentro. Él estaba probando un bisturí eléctrico sobre un filete. De súbito, me dijo: “Fíjate, Juanjo, cauteriza la herida en el momento mismo de producirla”. Comprendí que la escritura, como el bisturí, cicatrizaba las heridas en el instante de abrirlas e intuí por qué era escritor. Acababa de ser arrollado por una novela».
Una obra magnífica, clave para comprender la historia de un siglo XX del que todavía tendremos que aprender tantas cosas».Luis Fernando Moreno Claros, El País
El mundo de ayer es el valioso testimonio y el testamento vital de uno de los intelectuales más importantes del siglo XX. Poco antes de morir, desde la desolación del exilio, Stefan Zweig describe, con una prosa magistral, el periodo de entreguerras, el auge del nazismo y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
El autor relata, con precisión y belleza cómo la diversidad cultural europea ha sucumbido a los nacionalismos y retrocede bajo su yugo. Y cómo la Europa central comienza un inexorable proceso de desmembramiento.
La artista Harriet Burden, esposa de un poderoso marchante de arte y perfecta anfitriona y mecenas, desata un escándalo mayúsculo en el mundo del arte neoyorkino de los años ochenta cuando, harta de que su trabajo sea ninguneado por su condición de mujer, recluta a tres jóvenes para que presenten sus creaciones como propias. Pero en este peligroso juego hay demasiados factores que escapan a su control y acabará desembocando en una perturbadora y extraña muerte.
Escritos durante los primeros años de la contienda para periódicos austríacos y alemanes, revelanuna vertiente del autor desconocida para muchos. En ellos pone su brillantez intelectual alservicio de la causa germánica a costa de la idea de Europa que él y sus amigos franceses sehabían comprometido a construir.El abismo al que se asomó esa Europa cambió para siempre la sensibilidad de Zweig y la de granparte de su generación. El mismo abismo y la misma pasión nacionalista que parecenamenazar a Europa un siglo después.
Arthur Conan Doyle escribió una obra que marcó un antes y un después en la narrativa de aventuras y ciencia ficción. Con su magistral estilo, nos sumerge en una expedición hacia los confines de lo desconocido, donde la ciencia, la imaginación y el peligro se entrelazan en un relato inolvidable. Una de las piedras angulares del género que ha inspirado a generaciones de lectores y escritores con su audaz exploración de lo imposible.
El profesor Challenger, un personaje tan excéntrico como fascinante, lidera un grupo de intrépidos exploradores hacia una meseta aislada en Sudamérica. Allí, los protagonistas descubrirán un ecosistema primitivo que desafía toda lógica, habitado por criaturas que parecen haber escapado al paso del tiempo: dinosaurios, tribus hostiles y secretos que podrían cambiar la comprensión del planeta tal y como lo conocemos.
Una reflexión sobre los límites de la ambición humana (y las implicaciones éticas del descubrimiento científico) que sigue hechizando con su capacidad para encender el ingenio y despertar el espíritu aventurero. Una obra imprescindible que abrió camino a un género, y cuya influencia aún resuena en la literatura y el cine contemporáneos.
Hay cosas que no van del todo bien en la ciudad que nunca duerme. Los avatares de Nueva York han conseguido evitar temporalmente la invasión de la Mujer de Blanco (y de paso la destrucción de todo el universo), pero el misterioso Enemigo con E mayúscula esconde poderes más sutiles bajo la manga. Un nuevo candidato a la alcaldía, experto en el arte de la retórica populista de la gentrificación, la xenofobia y la «ley y el orden», puede llegar a conseguir cambiar la naturaleza de la Gran Manzana.
Para derrotarlo a él y al Enemigo que lo controla en las sombras, los avatares deberán unirse con el resto de las ciudades grandiosas. O arriesgarse a la aniquilación completa de su mundo.
En esta segunda recopilación, Carmen Boullosa, una de las voces más importantes de la nueva ficción de América Latina, abandona «la seguridad del jardín de la infancia» -en palabras de Christopher Domínguez Michael- y se interna en el universo de lo imaginario. Un territorio donde la Historia -de la indómita América colonial en Duerme y Son vacas, somos puercos, al Viejo Mundo de La otra mano de Lepanto; de la Europa renacentista en La virgen y el violín, a la Rusia donde inminentemente estallará la revolución de El libro de Ana- y sus personajes ceden a la posibilidad de ser recreados y adaptados al mundo improbable de la ficción, como un recurso para reinventar la realidad y comprender lo que realmente significa ser y estar en la piel de otros.