Sicilia, 1901. Una plaga de cólera acecha el pequeño pueblo de Palizolo, cuya población, aterrada, le achaca su llegada a una serie de sucesos aparentemente inexplicables. Sin embargo, no será hasta que el humilde abogado de los más desfavorecidos, Matteo Teresi, denuncie desde las páginas de su periódico las prácticas delictivas de un grupo de hombres poderosos, que se hacen llamar a sí mismos «la secta de los ángeles», cuando sus ciudadanos podrán dormir de nuevo tranquilos.
El maestro Camilleri se basa en un hecho histórico para tejer una trama de novela policiaca, iluminada por su habitual ironía y por un sarcasmo irreverente. Sacristías, salones palaciegos y tribunales de justicia son el escenario en el que se mueven sacerdotes y puritanos, moralistas y damas de la caridad, en el que siempre estará presente «el viejo vicio italiano: el arte de transformar al denunciante en denunciado, al inocente en culpable, al juez en culpable».
La sed se va con el río relata el fluir de la existencia y la naturaleza en las veredas del río Nauyaca, un lugar enclavado en las montañas que sólo se atreven a recorrer el agua y el viento. De allí ha desaparecido Jeremías, el hombre que guarda en secreto el aguardiente de bejuco que les da algo de vida a los habitantes de la región.
Perdido está Jeremías al igual que el pueblo entero, que sólo busca aliviar su sed en medio de ese paisaje vivo en donde lo humano es lo remoto.
Con una bellísima prosa poética alimentada directamente de los sueños y cargada de imágenes que son verdades diáfanas, sencillez, alucinaciones, Andrea Mejía confirma por qué es una de las voces más llamativas y excepcionales del panorama de la literatura colombiana actual.
Winston Churchill -primer ministro durante los períodos 1940-1945 y 1951-1955- describe el transcurso de la Segunda Guerra Mundial y sus principales acontecimientos desde la profundidad de su análisis y la intensidad de su vivencia con pluma lúcida e incisiva.
El camino hacia el desastre desde el Tratado de Versalles hasta que Hitler conquista Polonia, la caída de Francia y la batalla de Gran Bretaña, el bombardeo de Londres, las operaciones anfibias en el norte de África e Italia, el día D, Pearl Harbor, la liberación de Europa Occidental o el lanzamiento de la bomba atómica son algunos de los hechos relatados en este extraordinario documento, considerado una obra maestra de la literatura del siglo xx, que trasciende cualquier género para constituir un clásico de la política, la diplomacia y la estrategia militar.
Amor.
Lealtad.
Sacrificio.
Grey Flynn ha consagrado su vida a su mago, Kier.
Será su espada, su sanadora y su protectora en el campo de batalla. El profundo pozo de magia pura de su interior existe únicamente para servirle. Grey haría cualquier cosa por él, sería lo que él pidiera, si tan solo se lo solicitara.
Cuando la misión de proteger a la hija de un reino enemigo los arrastra al corazón de la guerra, Grey y Kier deberán decidir qué están dispuestos a sacrificar para mantener a salvo su secreto.
Porque Grey no es un simple pozo mágico y, si muere, toda la magia desaparecerá con ella.
La segunda muerte de Locke es una fantasía épica devastadora y romántica sobre el lazo imperecedero entre una caballero y su mago.
Clarissa Dalloway es una mujer de cincuenta y dos años de la alta sociedad londinense, casada con un diputado conservador del parlamento británico y madre de una hija adolescente. Un día de junio de 1923, se prepara para dar una fiesta en su casa aquella misma noche. Allí se rencontrará con amigos que hace muchos años que no ve. Mientras pasea por las calles londinenses ultimando los preparativos, Clarissa se encuentra inmersa en sus propios recuerdos y examina las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida, como su romance de infancia con Peter Walsh.
Pasado, presente y futuro se entretejen en este relato que, a través de las complejas vidas interiores de sus personajes, consigue explorar los límites de la experiencia humana. Por su narrativa cargada de lirismo, capaz de reseguir con maestría los monólogos interiores de los protagonistas, y su reivindicación de la condición femenina, La señora Dalloway se ha convertido en una de las novelas más revolucionarias e imprescindibles del siglo XX.
Clarissa Dalloway se prepara para dar una fiesta. Eso es todo. Y, sin embargo, eso lo es todo. Porque en esa jornada aparentemente trivial se condensan años de renuncias, recuerdos, decisiones que marcaron destinos, ecos de guerras y vidas que se cruzan sin tocarse. Woolf construye una sinfonía de voces interiores que se entrelazan con el rumor de Londres, creando un retrato de lo humano con una belleza conmovedora y brutal. Imprescindible.
La fama de la desapacible Kimberly Clark Weymouth, una pequeña ciudad eternamente aquejada por heladas ventiscas y mucha nieve, y donde Louise Feldman ambientó el clásico infantil La señora Potter no es exactamente Santa Claus, permitió a Randal Peltzer abrir una exitosa tienda de souvenirs. Cada día, la ciudad recibe a lectores de la excéntrica escritora y, a regañadientes, vive de ella. Pero ¿qué pasaría si, harto de un destino que no ha elegido, Billy, hijo de Randal, decidiese cerrar la tienda para mudarse a otra ciudad? ¿Podría Kimberly Clark Weymouth permitirse dejar de ser el lugar que ha sido siempre y convertirse en otra cosa? Bajo la exuberante prosa y la imaginación sin límites de Laura Fernández, se esconde una sólida historia sobre la maternidad, la creación y la renuncia, el arte como refugio y la soledad del incomprendido, en este cruce entre una novela de Roald Dahl para adultos y unalocado y digresivo T.C. Boyle que hubiera leído más de la cuenta a Joy Williams. La señora Potter no es exactamente Santa Claus pretende hacer saltar por los aires la sola idea de la existencia del relato, o del relato único de aquello que somos, porque si algo somos es una infinidad de posibilidades.
Esta es la novela verdadera de aquellas mujeres comunes de mediados del siglo XX, trabajadoras jóvenes que no tuvieron a quien quisiera relatar sus vidas, preocupaciones y expectativas.
Michèle Audin construye en La señorita Haas una hermosa y potente novela coral con las vidas de trece mujeres, anónimas aunque con un mismo apellido, Haas, y un mismo espacio-tiempo: la Francia que, entre 1934 y 1941, se adentra en la radicalización y el ascenso del fascismo, la Segunda Guerra Mundial y la deportación de judíos a los campos de exterminio. Como ya hiciera en su magistral Una vida breve (Periférica, 2020), Audin se sirve de la memoria y de la crónica veraz combinándolas con una poderosa inventiva formal.
Del autor del bestseller HHhH.
El 25 de marzo de 1980, Roland Barthes muere atropellado. Los servicios secretos franceses sospechan que ha sido asesinado, y el inspector Bayard, un hombre tremendamente conservador, es el encargado de la investigación. Junto con el joven Simon Herzog, profesor ayudante en la universidad y progresista de izquierdas, inicia una pesquisa que le llevará a interrogar a figuras como Foucault, Lacan o Althusser, y a descubrir que el caso tiene una extraña dimensión mundial.
La séptima función del lenguaje es una inteligente y astuta novela que especula con el asesinato de Roland Barthes en clave de parodia, con carga de sátira política y trama detectivesca. Como en HHhH, Binet mezcla hechos, documentos y personajes reales con ficción para construir un audaz y divertidísimo relato sobre el lenguaje y su poder para transformarnos.