«Este libro no tiene más pretensión que tratar de manera sencilla algunos aspectos que conciernen al hecho de escribir. Mi intención no es otra que mantener una conversación amigable con las lectoras y lectores para agradecerles que durante cincuenta años hayan seguido leyéndome».
Gracias es un texto delicioso y excepcional, una suerte de memorias literarias en las que Carme Riera desvela las motivaciones que han alumbrado durante medio siglo su labor como escritora. Un libro profundamente personal que nos abre a los lectores una ventana al oficio de escribir, con sus luces, sí, pero también con sombras.
Con la sensibilidad que la caracteriza, la autora comparte algunos momentos íntimos, como el de aquel ya lejano 23 de abril de 1975 en el que la joven tímida que acababa de publicar el libro de relatos Te dejo, amor, en prenda el mar, solo firmó un ejemplar en la feria de Sant Jordi, y que tal vez por su excepcionalidad, recuerda con todo detalle. O la tristeza que sintió, años más tarde, mientras se hallaba inmersa en la historia de En el último azul, cuando comprendió que sus personajes estaban abocados a morir en la hoguera. Nos habla también de cómo su amor por la pintura y la correspondencia ha influido en su escritura, hasta convertirse en parte inseparable de su voz narradora. Y nos invita a reflexionar sobre lo que significa vivir inmersa en la literatura no solo como escritora, sino también como profesora.
Dentro de su labor como escritora de cuentos, la maestría de Ana María Matute queda patente en este volumen, que está compuesto por veintiún relatos brevísimos más dos de inéditos hasta la fecha. La brevedad en la extensión queda compensada ampliamente por la gran riqueza narrativa que encierran. Estos cuentos, dedicados a niños alegres en un mundo triste, componen una gran pintura impresionista y de una belleza serena.
¿Qué harías si el destino te hiciera cruzarte con el hombre perfecto hasta cuando sacas la basura en pijama? ¿Enamorarte, volverte loca… o ambas?
Ada lleva un tiempo de sequía amorosa cuando empieza a encontrarse en todos lados, como por arte de magia, con un auténtico dios griego. Tomando el sol en la playa, en el trabajo, incluso sacando la basura; allí está él, como si estuviera destinado a provocar que a Ada se le haga la boca agua. Parece que ha sido abducida por una comedia romántica, pero la realidad siempre es peor que la ficción y digamos que, en este caso, él viene acompañado de algún pequeño inconveniente (o no tan pequeño). Por mucho que lo intente, Ada no es capaz de huir de él. ¿Cómo se librará de esta?
Coincidencias, malentendidos y tensión sexual son el cóctel perfecto de esta historia de amor llena de caos. Con miles de lectores, Raquel Antúnez sabe escribir una buena comedia romántica con la que divertirse y enamorarse.