Todo lo que Annis sabe lo aprendió de su madre: a luchar, a ser fuerte, a crecer en un mundo sumido en la oscuridad. También fue ella quien le contó que su abuela era una guerrera africana que llegó a América como esclava y que el hombre blanco al que ambas llaman «amo» fue quien la engendró: el mismo amo cruel que vendió a su madre a unos hombres del sur.
A Annis le aguarda ahora idéntico destino. Encadenada a una hilera de hombres y mujeres, recorre a pie los hermosos e implacables paisajes del sur de Estados Unidos: desde los campos de arroz de las Carolinas hasta una imponente plantación de azúcar en Luisiana, pasando por los mercados de esclavos de Nueva Orleans. Durante este viaje inhumano, la joven conocerá un mundo repleto de mitos y de espíritus, unos decididos a protegerla y otros dispuestos a traicionarla.
La infancia de las hermanas Cinthy y Ezra Kindred ha transcurrido rodeada de amor. Han visto crecer su universo al amparo de sus padres y de los Junkett, con quienes integran la escasa comunidad negra de Salt Point, una pequeña población pesquera de Maine. Pero al finalizar el verano y tras regresar a clase, las hermanas son recibidas con hostilidad. Incluso Ruby, la mejor amiga de Ezra, parece participar en la oleada de racismo que revelará las verdaderas dimensiones del abismo sobre el que el mundo de las hermanas se sustenta.
Descubrir los prejuicios raciales de su apacible comunidad será para las hermanas Kindred como presenciar el final de un sueño y el inicio de una pesadilla, pero les proporcionará también el material con el que levantar un refugio capaz de proteger a su familia y de resistir las amenazas del mundo exterior. Estamos en 1957, y allá fuera, como un rumor latente que sobrevuela las ciudades, los ecos del Movimiento por los Derechos Civiles auguran un cambio.
Veinte poemas de amor y una canción desesperada es un libro doloroso y pastoril que contiene mis más atormentadas pasiones adolescentes, mezcladas con la naturaleza arrolladora del sur de mi patria. Es un libro de amor porque a pesar de su aguda melancolía está presente en él el goce de la existencia.» Con estas palabras definía Pablo Neruda este volumen que el lector tiene en sus manos, aparecido en abril de 1924, cuando el poeta apenas tenía diecinueve años de edad.
Se iniciaba así el milagro de un texto escrito por un estudiante provinciano, bohemio, pobre y poco afortunado en el amor. Con el tiempo, el joven se convirtió en un poeta universalmente consagrado, y este libro, en uno de los poemarios más leídos, publicados y traducidos en el mundo.