lynne Fisher vive en una zona rural de una América futura, donde los empleos son escasos, a menos que te dediques a la fabricación ilegal de drogas, algo que ella evita a toda costa. Su hermano Burton vive, o lo intenta, de la subvención que la Administración de Veteranos le otorga por daños neurológicos sufridos en la unidad de Rehabilitación Táctica del cuerpo de élite de los Marines.
Flynne intenta sobrevivir con lo que gana trabajando en una cadena de montaje de productos en impresión 3D. Aunque gana más dinero como jugadora de un juego online, donde juega en nombre de un hombre rico.
Wilf Netherton vive en Londres, setenta y pico años después, en medio de una lenta apocalipsis. Pero las cosas parecen bastante estables por ahora. Wilf es un reputado publicista, con cierto toque romántico, nostálgico e inadaptado que contrasta con la sociedad en la que vive, en la que los viajes al pasado son simplemente un pasatiempo.
Burton ha estado trabajando secretamente en un proyecto online para garantizar la seguridad en un juego ambientado en un mundo virtual que se parece vagamente a Londres, pero con un aire aún más extraño.
Flynne y Wilf están a punto de conocerse.
Un día de enero de 1941 un soldado alemán callejea por el barrio de san Lorenzo de Roma, y en ese caminar sin rumbo, con unas copas de más en el cuerpo, el joven se topa con Ida, una maestra viuda y madre de un hijo, que vuelve a casa después del trabajo. Vemos a una mujer de mirada sumisa y caderas anchas, que no invitan a la seducción, pero el tiempo apremia. Al día siguiente el soldado se irá para siempre y cualquier abrazo le vale. El hombre sigue a Ida hasta el piso humilde que comparte con su hijo. La viola, luego sonríe como disculpándose, se fuma un pitillo, marcha y nunca más sabremos de él.De este acto banal en su brutalidad nacerá un niño, y la historia de la familia de Ida va a llenar las páginas de una novela que iluminó todo el siglo XX y aun proyecta una luz intensa en la realidad de hoy. Ida y sus hijos no son partícipes en primera persona de la guerra que asola Europa, y ni siquiera tienen valor para declararse víctimas: son comparsas, animales tristes que muestran su miseria sin reprochar nada a nadie. Sin embargo las palabras de Elsa Morante, su modo de escribir tan visceral y próximo, los rescata para siempre y nos los entrega más vivos que nunca. Ella es la cronista de una historia sin Historia, y su mirada no es piadosa porque no lo necesita. Ida, Useppe, Nino: basta con acompañarlos para no olvidar.
In a world overcrowded with labels, don’t allow your identity to be defined by other people. Learn how to take back your power, choose to feed the aspects of your identity that serve you, and let go of those that don’t.
Everyone feels like an outsider at some point in their life—when we walk into a room and think to ourselves, “I don’t belong here.” To avoid these feelings of exclusion, many of us hide our authentic selves and allow others to define our identity.
You Belong Here offers a new framework that allows each of us to define how we want to be seen, heard, and valued on our own terms so we feel a sense of belonging in any situation. Further, it serves as a launchpad for organizational leaders and culture builders to create safe spaces for individuals to show up as their authentic selves.