El camino de los ingleses, que recibió el premio Nadal, es una de las novelas más admiradas y leídas de Antonio Soler. Ambientada en Málaga en 1978 y llevada al cine por Antonio Banderas, narra el fin de la adolescencia, ese momento en que la inocencia, los sueños y los ideales quedan atrás para aprender a sobrevivir en el mundo áspero, oscuro y vertiginoso de los adultos. El único refugio, entonces, son los amigos, cuya historia el narrador recupera durante el último verano que compartieron.
Es el hombre perfecto.
Te dice que te ama.
Crees que es tu media naranja.
En poco tiempo, se ha instalado en tu corazón y en tu casa.
Y luego se va durante días. No sabes adónde ha ido ni con quién está.
Pronto te das cuenta de que, si pudieras volver el tiempo atrás, te dirías a ti misma: no le dejes entrar.
Publicada en 1940, esta novela reúne de manera única a dos virtuosos de la literatura húngara del siglo XX: Sándor Márai, el autor de El último encuentro, rinde homenaje a su maestro, Gyula Krúdy, personaje legendario de la bohemia literaria de Budapest y autor de una serie de novelas con Simbad como protagonista.
Una mañana de mayo, Simbad se despide de su esposa con la promesa de volver, antes de que anochezca, con el dinero necesario para comprarle un vestido a su pequeña hija. Cediendo a la tentación de un paseo en carruaje, se entrega a un apacible paseo por la capital a través de sus lugares favoritos: el baño turco, el café en el que escribió o sus restaurantes preferidos. Entre realidad y ficción, Sándor Márai nos ofrece una historia donde sus propios recuerdos de antes de la guerra se mezclan con la imaginación de Gyula Krúdy, uno de los más grandes escritores húngaros.