Teodor Merlin es un experimentado diplomático de las Naciones Unidas. Hace cinco años tuvo que hacer frente a lo inimaginable, la muerte de su hija en Oriente Medio. Joanna trabajaba para una ONG y ni las circunstancias de su muerte ni la eventual participación de las autoridades o de su propia organización se llegaron a esclarecer del todo.
En el presente, a través de algunos encuentros imprevistos y casi en contra de su propia voluntad, es arrastrado al descubrimiento de qué ocurrió exactamente hace cinco años, lo que se convierte en una misión devastadora para lograr la justicia donde no hay ninguna solución en el plano legal. Él, que toda su vida ha creído en las palabras para resolver conflictos, se encuentra ahora ante el dilema de decidir si debería tomarse la justicia por su mano, frente al presunto culpable y con un arma en la mano: ¿debería disparar o no?
«Yo soy la oscuridad.
Para mí no hay redención, ni emoción, ni nada. Nada más que tú.
Tú eres la luna de mi noche oscura, flamma.
Tú eres lo único de este cielo negro que puede sobrevivir cuando yo lo devore todo.
En este espacio no existen las estrellas, solo tú y yo.
Tú me necesitas para brillar y yo necesito que tú existas. Así de sencillo».
¿Qué sucede cuando la obsesión más despiadada se topa con su fijación más oscura?
Ella vive en las sombras. Él las gobierna.
Ella es la luna, y él es la noche oscura que la envuelve.
Ella está rodeada de demonios, y él es el peor de todos. Y ha decidido que ella le pertenece.
Pasión, obsesión, posesión. La suya es una historia de peligro, miedo, deseo y los sabores más oscuros del amor.
Cuando Valeria Letelier conoce a Carlos Reseda, ella se aloja en un piso franco en Londres y está siendo cuidadosamente instruida por Joel, líder intelectual de una célula anticapitalista a la que pertenecen. Carlos Reseda se presenta como mercenario experto en armas y documentos falsos. Joel, por el contrario, es un seductor y magnético estratega obsesionado con mantener viva la llama de la insurrección en el mundo. Joel y Valeria cruzarán el Canal y se instalarán en una casa de campo en Francia. Allí Valeria, que se percibe a sí misma como una cosmonauta rusa vagando por la infinitud interestelar, completará su adiestramiento y se enfrentará a renuncias dolorosas antes de que Joel la considere preparada para el primer golpe del grupo. La llegada de Reseda suscitará en ella algunas dudas con las que en principio no contaba. Cuando la célula pase a la acción, Valeria será testigo de situaciones insólitas, y la semilla de la desconfianza arraigará en su interior. ¿Y si la verdadera liberación es la de la propia Valeria, mujer fiel, entregada y brillante que decidirá en algún momento tomar las riendas?.