Dos sitios y dos épocas diferentes: el Madrid de los ochenta, en plena ebullición, y la Barcelona de diez años más tarde, una ciudad igualmente vibrante.
Náufragos recrea la relación entre Alejandra y Julio en este espacio urbano y poético donde se entrelazan los sueños, el amor y la incertidumbre. En él compartirán experiencias y reflexiones, pero las circunstancias laborales y familiares los irán separando, pese al empeño de ambos por negar la evidencia de que sus vidas ya han tomado rumbos diferentes.
Frente del Somme, octubre de 1916. Tras el ataque a la trinchera Regina el oficial de señales J. R. R. Tolkien enferma de fiebre quintana. Las condiciones de debilidad extrema en las que se encuentra hacen que sea evacuado al hospital número uno de la Cruz Roja, ubicado en el Casino de Le Touquet-Paris-Plage. Allí es atendido por la enfermera voluntaria Gala Eliard, una fascinante aristócrata que huye de un pasado tormentoso y a la que le impulsa la necesidad de salvar la vida de al menos un solo hombre. El breve encuentro entre ambos, que tiene lugar durante tan solo ocho días, cambiará para siempre el mundo creativo del escritor y encenderá la chispa que inspirará la creación de uno de sus personajes más poderosos, la elfa Galadriel, y del que será uno de los mayores fenómenos literarios del siglo XX.
Desde hace varias décadas la presencia de la poesía inglesa en la vida cultural española ha superado el desconocimiento que secularmente, con notables excepciones, flotaba en nuestro ámbito literario y nuestros escritores, entre los que, pasada ya la fecunda influencia renacentista italiana, venía imponiendo sus leyes la canónica tradición literaria francesa. Pero de un tiempo a esta parte, desde hace algo ya más de medio siglo, tanto en los medios editoriales como en los hábitos lectores, no sólo la narrativa, el teatro y el ensayo anglosajones, sino también la poesía, han venido gozando de una gran proyección sobre la vida intelectual española. Hasta tal punto que nombres como, no solo los más divulgados de Poe y Whitman, sino más minoritarios y elitistas como los de Blake, Keats o Emily Dickinson, e incluso los de Pound, T. S.Eliot, o Auden, han dejado una viva impronta en nuestra más reciente poesía, floreciendo también una notable serie de traducciones de poetas ingleses y angloamericanos.