El pacto del agua sigue a una familia que sufre una aflicción peculiar: en cada generación, al menos una persona muere ahogada, y en Kerala el agua está en todas partes. A principios del siglo XX, una niña de doce años es enviada en barco para contraer matrimonio con un hombre de cuarenta al que no conoce. A partir de entonces, la joven y futura matriarca, conocida como Big Ammachi, será testigo de cambios impensables: una historia llena de alegrías, pruebas de amor y lucha ante las adversidades.
Evocación de una India desaparecida, imbuida de humor y emoción, El pacto del agua es un himno al entendimiento humano y al progreso de la medicina, y un testimonio de las dificultades sufridas por las generaciones pasadas por el bienestar de quienes viven ahora.
El siglo XX llega a su fin y en la Georgia soviética los gritos de autodeterminación se oyen cada vez más alto. El destino de cuatro niñas radicalmente diferentes se ve unido por el patio que separa sus casas en un barrio de Tbilisi. Juntas, Dina, Nene, Ira y Keto, la narradora, navegan el final de la infancia y el comienzo de la vida adulta, experimentan su primer gran amor y se enfrentan a la violencia y la precariedad que estallan con la independencia del país y la llegada de una turbulenta democracia que acabará por abrir una brecha ineludible entre sus familias.
El coronel no tiene quien le escriba fue escrita por Gabriel García Márquez durante su estancia en París, donde había llegado, a mediados de los cincuenta, como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que luego fue rechazada por varios editores antes de su publicación.
Tras el barroquismo faulkneriano de La hojarasca, esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente. Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda...