La apasionante historia real de una mujer adelantada a su época: la condesa de Echauz y del Vado, amante de José Bonaparte, que pudo reinar sobre todo un imperio.
Carresse, Francia, 1869. La condesa de Echauz y del Vado, doña Pilar de Acedo y Sarriá, acaba de fallecer. Tras el entierro, su hija Amalia, marquesa de Montehermoso, descubre por azar un diario oculto y un conjunto de cartas que revelan una historia hasta entonces desconocida para ella: la ardiente y secreta relación que su madre mantuvo durante años con José Bonaparte, el destronado rey de España.
Amalia se verá obligada a replantearse algunas de sus más férreas convicciones y revivirá una pasión prohibida que sobrevivió a la guerra y al exilio. Una pasión que convirtió a la condesa en la protagonista silenciosa de un capítulo desconocido de la Historia de España.
La luz se va en Barcelona todo un día, la solar y la artificial. Solo sobreviven una sutil claridad que nadie sabe de dónde procede y el resplandor del fuego. Las Barcelonas que han existido convergen y se superponen en el mismo lugar: reaparecen edificios desaparecidos y surgen otros del futuro. En ese territorio donde conviven tiempos y miradas que jamás debían coincidir, la ciudad queda desbordada por todas sus épocas.
El suceso provocará que un puñado de escritores y artistas vuelvan a la vida y se crucen en encuentros improbables. Así, Picasso hará llorar a Simone Weil, y Cortázar retratará a Laforet; Gaudí barnizará a los transeúntes; Bolaño se adelantará a su muerte; García Márquez huirá en una barca y George Orwell protegerá a Montserrat Caballé, Núria Espert y Jordi Savall de los proyectiles de la guerra. En medio de esta ruptura del tiempo, un fotógrafo capaz de revelar con su cámara lo que aún no ha ocurrido y muchos otros personajes unirán sus artes para intentar comprender qué ha pasado y cómo recuperar la luz perdida.
Un nuevo desafío para el detective Cupido
«Uno de esos autores que, sin apenas hacer ruido, ha logrado encaramarse a lo más alto de la novela negra española actual.» José Belmonte, La Verdad
Cuando en Breda desaparece una joven llamada Wendy Paraíso, la policía propone al detective Ricardo Cupido que lidere la investigación. El rastro de la joven se perdió tras la filtración de un vídeo sexual en el que ella tenía relaciones con un futbolista. Este grabó el encuentro, pero fue otra persona quien lo difundió en las redes de forma anónima. Si Cupido es un investigador muy metódico, Wendy, por su parte, siempre ha sido caótica, olvidadiza y voluble. No permanece demasiado tiempo en ningún lugar, y lo cierto es que se mete en problemas constantemente. En el pasado, Wendy tuvo una hija a la que abandonó en Breda con sus abuelos tras la muerte de su pareja. Y hacia ellos se dirige Cupido para iniciar sus pesquisas.