En el pequeño pueblo de Maycomb, Alabama, durante los años treinta, un hombre negro es acusado de violar a una mujer blanca. Atticus Finch, abogado íntegro y viudo a cargo de sus dos hijos, Jem y Scout, decide ponerse al frente de una defensa imposible. Desde la mirada impregnada de humor y de ternura de la pequeña Scout, Harper Lee explora las grietas de una sociedad dominada por el prejuicio racial, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales y un sistema judicial sin garantías de imparcialidad.
Ganadora del Premio Pulitzer, Matar a un ruiseñor es una de las novelas de iniciación más icónicas y universales de la literatura contemporánea, la historia de dos hermanos que aprenden a ver el mundo con otros ojos y de un padre que se convirtió en un modelo para generaciones de lectores. Una obra que se te pega al corazón y te sacude la conciencia con la que Harper Lee fue catapultada a la fama instantánea y que mantiene aún hoy su rabiosa actualidad.
Jean Louise Finch vuelve a Maycomb, Alabama, para visitar a su anciano padre, Atticus. Ya no es la pequeña Scout, sino una joven de veintiséis años que vive en Nueva York, ajena a las tensiones provocadas por el movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana y la agitación política que están transformando los estados del sur. Pero su regreso al hogar se torna agridulce cuando descubre la inquietante verdad sobre su familia, su pueblo y sus seres más queridos. A medida que los recuerdos de su infancia se agolpan en su memoria, sus valores y creencias empiezan a tambalearse.
Desde que se publicó en 1928, Orlando ha sido una de las novelas más populares de Virginia Woolf, tanto por su originalidad como por su espíritu transgresor. Narra la vida de un joven caballero inglés de la corte isabelina, apuesto, rico, seductor e interesado por las artes y las letras —figura que se inspiraba vagamente en la escritora Vita Sackville-West, amiga y amante de la autora—, que atraviesa la historia desde el siglo XVI hasta el XX y que un buen día, de forma totalmente fortuita e impensada, se despierta convertido en mujer.
Las peripecias del (o de la) protagonista a través del tiempo permiten a Virginia Woolf elaborar una peculiarísima reflexión sobre la historia, el género y las emociones, a la vez que ofrece al lector un ejemplo más que sugerente sobre la ausencia de límites en la creación artística.