La pequeña villa de Dunwich vive aterrorizada por un ser monstruoso y deforme. Pero Wilbur Whateley no sólo tiene un aspecto grotesco, sino que también guarda un oscuro secreto: el Necronomicón, el libro maldito. Si alguien lo descubre y lo usa para invocar las fuerzas del mal que retiene, el mundo conocerá su apocalipsis.
La borrasca Sergio, con sus violentas alteraciones meteorológicas, se adueña de la bahía. Por esas mismas fechas, vuelve, después de muchos años de ausencia, una de sus vecinas de pasado más doloroso y ajetreado, la guapa Minerva, transexual de cierto éxito en algunos locales nocturnos. Antes de su transición, Minerva se llamaba Sergio y vuelve herida y llena de rencor por una vieja ofensa que necesita vengar. La borrasca desatada le ayudará a conseguirlo. La tormenta, los vientos, las mareas irán desbaratándolo todo: el altivo edificio playero Condesa Elena y la vida, los recuerdos, los deseos y los secretos de sus vecinos. Todo quedará en carne viva, arruinado. Y sus habitantes, desenmascarados para siempre.
Están hechos el uno contra el otro.
Los Griffin y los Gallo llevan disputándose el control de los bajos mundos de Chicago desde hace generaciones. La rivalidad entre ellos siempre ha sido incandescente, pero las llamas renacen con furia cuando Aida, la más joven y extravagante de los Gallo, se cuela en una fiesta de la mansión de los Griffin y prende fuego a la biblioteca sin querer. Para evitar una guerra, su padre no tarda en concertar el matrimonio entre ella y Callum Griffin, el hijo mayor y el heredero de la mafia irlandesa.
Frío, ambicioso y violento, Callum está decidido a domar a su nueva y cabezota esposa. Pero Aida es más que capaz de darlo todo ella solita… empezando por envenenar a Callum en su noche de bodas. La cuestión es que asesinarlo sería mucho más sencillo si no fuera tan guapo y le atrajera tanto.
Ella tiene un candado en el corazón. Él tiene algo que demostrar.
En su lucha por el control, ¿quién arderá en llamas primero?