En 1967, Adam Walker, un aspirante a poeta y estudiante de la Universidad de Columbia, asiste a una fiesta donde conoce a una enigmática pareja formada por el sofisticado Rudolf Born y la silenciosa y seductora Margot. En poco tiempo, Walker se encuentra atrapado en un triángulo perverso que tras un repentino acto de violencia alterará el curso de su vida para siempre.
Inquietante novela de formación sobre la mentira, el deseo y el amor, Invisible navega a lo largo de cuarenta años de historia y su exploración de la ira juvenil, el despertar sexual o la incesante búsqueda de justicia contiene muchas de las características distintivas del buen hacer narrativo de Paul Auster, desde sus recursos formales y travesuras estilísticas hasta su profundidad psicológica o su talento para manipular las voces y las historias.
Tras matar a un hombre con motivo de su deber como sheriff, Anna se ve asaltada por recuerdos reprimidos de su infancia. Después de tanto tiempo, creía haber logrado dejar atrás la sombra de su padre, pero ahora vuelve a soñar con él, con sus manos rojas de sangre y con cadáveres adornados con flores sacrificados al dios del bosque.
Cuando un asesino en serie empieza a actuar con el mismo modus operandi de su padre, la vida de Anna se tambaleará. Tendrá entonces que recurrir a toda su experiencia para frenar los crímenes sin perderse en la oscuridad que la persigue y responder a la peor de las preguntas… ¿Es posible que su padre siga vivo?
En 1986, Hana abandona los estudios universitarios que, llena de curiosidad y entusiasmo, había iniciado hacía poco en Tirana para regresar a la remota aldea de las montañas del norte de Albania donde se encuentra la casa de su tío Gjergj, que la crió tras la muerte de sus padres y que ahora es viudo y está muy enfermo. Un acto de amor y gratitud que acaba desencadenando una aterradora inmolación personal. En efecto, Hana es la única familia que le queda, pero cuidar de él no es fácil en un paraje tan aislado y aferrado a costumbres ancestrales, en el cual ser mujer le impide trabajar o desplazarse de forma segura para conseguir medicamentos. Tras rechazar el matrimonio concertado que permitiría a Gjergj morir en paz y la obligaría, al mismo tiempo, a renunciar a su independencia, concluye que la única manera de solucionar sus problemas es ser una virgen jurada: es decir, una de esas mujeres que, siguiendo una antigua tradición albanesa, en un determinado momento de sus vidas se ven abocadas a hacer voto de castidad y convertirse en hombres para administrar el legado de los suyos. Sólo así le proporcionará a su tío el sosiego para rendirse a la enfermedad que lo devora.