Trescientos años después de los eventos de la trilogía Mistborn, Scadrial se encuentra al borde de la modernidad: ferrocarriles, canales, iluminación eléctrica, rascacielos… Y aunque la ciencia y tecnología juega un papel importante en el desarrollo de la ciudad, la antigua magia de la alomancia sigue siendo fundamental.
En este estuche encontrarás:
Trescientos años después de los eventos de la trilogía Mistborn, Scadrial se encuentra al borde de la modernidad: ferrocarriles, canales, iluminación eléctrica, rascacielos… Y aunque la ciencia y tecnología juega un papel importante en el desarrollo de la ciudad, la antigua magia de la alomancia sigue siendo fundamental.
En este estuche encontrarás:
Aleación de ley
Sombras de identidad
Brazales de Duelo
El metal perdido
La extraña y exótica Menzoberranzan, la gran ciudad de la Antípoda Oscura, fundada hace milenios por los elfos oscuros tras su marcha del mundo exterior, es la morada del héroe de "El valle del viento helado", Drizzt Do`Urden. Drizzt, el joven príncipe de una de las casas regentes, llega a la madurez en el mundo cruel y despiadado de su raza, donde el único rayo de esperanza es su maestro de armas, Zaknafein, quien le enseña cómo -y para qué- usar una espada.
Dotado de un honor incomprensible para la sociedad sin principios que lo rodea, atenta únicamente a satisfacer los viles caprichos de la reina Araña, el joven Drizzt se enfrenta a un dilema inevitable: ¿podrá vivir en un mundo que rechaza la integridad?
Me llamo Millie y busco empezar una nueva vida. Las cosas no han sido fáciles para mí pero afortunadamente los Winchester me han dado una oportunidad. Ahora todos los días limpio su casa, recojo a su hija del colegio y les preparo la comida. Intento no prestar atención al extraño comportamiento de Nina Winchester y a sus mentiras. No me resulta difícil imaginar cómo sería vivir en su piel. El gran vestidor, el coche de lujo, el esposo perfecto.
Hasta que un día no me resisto a probarme uno de sus maravillosos vestidos. Solo quiero saber qué se siente. Pero ella pronto lo descubre, y cuando me doy cuenta de que la puerta de mi habitación solo se cierra por fuera ya es demasiado tarde.
Algo me reconforta: los Winchester no saben quién soy en realidad. No saben de lo que soy capaz...