«¿Qué relación puede haber entre las muchas personas de las incontables historias de este mundo, que, desde los extremos opuestos que los separan, acaban juntándose?» ¿Qué puede unir a los jóvenes pleiteantes de una causa testamentaria que lleva tantas generaciones prolongándose «que no hay nadie con vida que sepa lo que significa» con una señora volcada en los asuntos de una comunidad africana llamada Borriobula-Gha? ¿Cómo se relacionan el baronet sir Leicester Dedlock y su altiva mujer, lady Dedlock, con un muchacho que barre las esquinas y malvive en uno de los rincones más infectos de Londres? ¿Cómo pueden ser amigos el señor Jarndyce, un íntegro caballero cuyos estados de ánimo dependen del viento del este, y el señor Skimpole, uno de los caraduras más impresionantes de la historia de la literatura? Sumemos a eso una extensísima galería de personajes siniestros o angelicales, orgullosos o humillados, pusilánimes o magnánimos, y obtendremos un atisbo del cuadro general de Casa Desolada (1852-1853), donde todo, en efecto, está conectado.
El presente volumen de la BCRAE ofrece la Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, en la que confluyen, a través de la mirada crítica del padre Isla, una parte de los proyectos políticos e ideológicos de reforma cultural abordados por los gobiernos de la época.
Articulada como una burla de la oratoria sagrada heredada del barroco y propugnadora de una nueva educación, la novela desborda sin embargo ese marco satírico y didáctico y se adentra en muchos otros territorios, con propuestas de reformas políticas concretas o la reivindicación de un lugar para España en la República literaria.
Autor intempestivo, maldito y antimoderno, antes incluso de la publicación de Las flores del mal Baudelaire ya se había labrado un nombre entre sus contemporáneos como crítico perspicaz y temible. Sus intereses abarcaban todas las manifestaciones artísticas, desde la música a la estética, pasando por la literatura, el arte y la traducción. Este volumen reúne por primera vez en español la totalidad de sus escritos sobre estética, que incluye no sólo obras tan representativas como las dedicadas a los Salones de 1845 y 1846 y El pintor de la vida moderna, sino también los artículos publicados en la prensa francesa, los prólogos a las traducciones de Poe o el estudio que dedicó a la obra de Wagner. Todos ellos ilustran su pensamiento artístico, literario y musical, y el ejercicio de la crítica como tarea subjetiva y vehemente, destinada a proponer perspectivas fundadas y singulares. Los textos que hoy presentamos trazaron la hoja de ruta de la modernidad y recuperan para el lector contemporáneo una concepción vigente del fenómeno estético que transciende los confines de las artes para abrirse de pleno a lo nuevo.