Días 1931-1934 es uno de los volúmenes más decisivos del conjunto de diarios de Yorgos Seferis. En el podemos asistir al nacimiento y hasta la configuración de algunos de los rasgos más característicos de la obra del poeta y ensayista griego, así como a la exploración de su mundo interior y de su personalidad creadora. Desde la obsesión por el cuerpo y la sensualidad hasta el interes por la traducción poetica, pasando por su pasión por la música, las arraigadas aversiones, el acercamiento a la obra de Eliot o el peso, a veces insoportable, de dramáticos conflictos psicológicos, el lector es aquí testigo de una interioridad atormentada, que llega incluso a desdoblarse a veces en otras figuras creadoras (como Estratis el Marino).
Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo.
Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.
Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.
«Adictivo, turbio e implacablemente necesario. Pablo Rivero muestra con absoluta destreza el terror silencioso que habita nuestra realidad».Ángela Banzas
No hay nada más terrorífico que una comunidad de vecinos.
A sus casi ochenta años, Felicidad es una mujer independiente y resolutiva que lleva las riendas de su familia y que gestiona los alquileres del bloque de pisos del que es propietaria. Su rutina se interrumpe cuando Candela Rodríguez, teniente de la Guardia Civil, le informa de que una de sus inquilinas, de avanzada edad, se ha precipitado al patio interior del edificio.
Comienza así una investigación para esclarecer si se trata de un asesinato. Todo se complica aún más con el hallazgo de un truculento vídeo que podría conectar esta muerte con otros ataques a ancianas de la zona y que pone en el punto de mira al entorno familiar de Feli, la matriarca, y al resto de los vecinos, en una comunidad donde muchos entran pero no todos salen.
Después del éxito de sus anteriores novelas, Pablo Rivero vuelve a meter el dedo en la llaga para construir un thriller inquietante y descarnado que pone de manifiesto la vulnerabilidad de la tercera edad y que invita al debate sobre temas como la exclusión social, la brecha digital o la exposición de nuestros mayores en las redes sociales. La matriarca es, además, un homenaje a todas esas mujeres que son el pilar fundamental de sus familias. Un laberinto de giros y sorpresas que, a ritmo frenético, sacará a la luz lo más oscuro que habita en cada uno de nuestros hogares, porque, al fin y al cabo, hasta las mejores familias guardan secretos. Algunos, inconfesables.