Si, como dijo Alfonso Reyes, el ensayo es el centauro de los géneros, la crónica es un mestizo más exótico o salvaje: el grifo de la literatura. Este libro es una jaula sin barrotes donde merodean algunas de esas criaturas: la marchita eternidad de Acapulco y la vocación de Mazatlán como food court del alma; una temporada de rockstar en el desierto y un recuerdo del Mundial de Alemania 2006 robado por el autor a un examante de su novia; un hotel en Shanghái donde toca la banda de jazz más antigua del mundo y la visita de la reina de Inglaterra al puerto de La Paz, Baja California Sur; el brutal asesinato de una adolescente chilena en la región del Maule y un retrato a mano alzada del Fiscal de Hierro, persecutor de guerrilleros suicidas, homeópatas marxistas y gavillas narcomatriarcales que protagonizó la lucha contra la delincuencia organizada en los años setenta en Nuevo Laredo.
Las ocho narraciones de este libro realizan una de las suertes mayores de la literatura: ir de lo íntimo a lo general, o viceversa. También nos recuerdan que no hay promesas sin resaca.
«Se acercó hasta la hoguera, sostuvo la mirada contra el fuego y afirmó lentamente, una vez más: esperemos aún, sigamos todavía».
Vivimos tiempos, como afirma Luis García Montero en este libro, en los que la conciencia del presente nos devuelve a la historia del pasado para fortalecernos en el deseo de resistencia. Y es éste el motivo que ha llevado al autor, a lo largo de los últimos años, a reflexionar desde el ensayo, la poesía y el teatro sobre la actualidad política y social del mito de Prometeo, ese titán que osó enfrentarse a los dioses y les robó el fuego para entregárselo a los mortales y regalarles con él la libertad.
Esta obra reúne los textos de García Montero centrados en la figura rebelde de Prometeo. La pieza central -llevada a la escena por José Carlos Plaza en 2019 en el Festival de Teatro Clásico de Mérida- propone un diálogo intergeneracional entre dos Prometeos: el joven, que duda del acierto de su rebelión dado el castigo que trajo consigo, y el anciano, que desde su experiencia le muestra el triunfo que conlleva siempre buscar el bien común.
En definitiva, Prometeo es un canto esperanzador sobre la humanidad, una lúcida reflexión en torno al poder de la solidaridad, la justicia y la libertad. Aquí, el mito, transformado a la luz de esta existencia convulsa e hiperconectada en la que estamos inmersos, sigue alentándonos hoy a sentarnos juntos alrededor del fuego para contarnos nuestro propio pasado y discutir sobre el futuro que merecemos.
París, principio de los años ochenta. Tras escapar de Vietnam y de su paso como inmigrante por Estados Unidos, el protagonista sin nombre de esta historia llega a la capital francesa para intentar labrarse un futuro valiéndose del capitalismo en una de sus formas más puras: el tráfico de drogas. Aunque su vida ya no corre peligro físico, sigue torturándose por su pasado como agente doble y luchando por asimilar la cultura dominante occidental europea. A medida que se une a un grupo de intelectuales y políticos de izquierda, encuentra no solo un estímulo para pasar página, sino también clientes para su negocio. Con lo que no cuenta es con la presencia de otros peligros no previstos, desde la opresión del gobierno a la adicción a las drogas, pasando por un problema aparentemente irresoluble: cómo puede reunir a sus dos amigos más cercanos, Bon y Man, dos hombres cuyas visiones del mundo e ideales son completamente opuestos.
La esperada secuela de El simpatizante, que le valió a Viet Thanh Nguyen el premio Pulitzer de ficción y el reconocimiento mundial de crítica y publico, es a la vez un thriller político repleto de humor y violencia y una inteligente novela de ideas con agudas reflexiones sobre el racismo, el colonialismo y la hipocresía.
El mejor Isaac Rosa destilado en pequeñas dosis. Una magnífica edición de los relatos de una de las voces imprescindibles de la literatura española actual.
Este volumen reúne numerosas historias cotidianas que proponen una mirada a realidades y conflictos de nuestros días. Pisos con fantasmas inesperados, una cena navideña tras la que nada será igual, la vida contrarreloj de madres y padres en el alambre, o una biografía narrada mediante movimientos bancarios son algunos de estos relatos que hablan de miedo, cansancio y soledad, pero también de activismos espontáneos, fraternidad e imaginación colectiva.
«Pasaron el tiempo y una multitud de cosas, tantas que ahora forman un torbellino. Estoy aquí solo, la sombra del cuerpo se ha ido alargando, a la vez que vuelven a mí mechas sueltas de aquellos tiempos».
Un hombre regresa, después de mucho tiempo, a su lugar de origen y, apostado en un punto desde el que puede ver todos aquellos sitios que marcaron su vida -su hogar, la escuela, donde jugaba con sus amigos, donde experimentó el dolor, la violencia, el miedo y el odio-, recuerda su infancia y esa frontera vital que es el paso a la adolescencia.
Mil doscientos pasos es la distancia exacta que separa a este hombre de la casa familiar en esta historia de iniciación, de amistad, de descubrimiento de la vida y también de la maldad, de secretos no confesados por el temor a las consecuencias. Esta novela es el relato emocionante de un momento crítico de nuestro pasado: los años duros y oscuros de la posguerra.
Atlas del eclipse es un hipnótico ensayo narrativo o libro de viajes o novela sin ficción que transcurre durante cien días del año 2020. Desde mediados de febrero, cuando Reinaldo Laddaga contrajo el coronavirus, hasta las manifestaciones que provocó el asesinato de George Floyd. Durante esos meses extraños, el autor se dedicó a caminar sistemáticamente por la metrópolis fantasmal, a recorrer la dimensión más desconocida de la ciudad de Nueva York. Sus viejos parques, cárceles, asilos, cementerios y sanatorios. Y los nuevos camiones frigoríficos que albergaban los cadáveres de la pandemia. Con la lucidez que brinda la luz del cataclismo, el escritor argentino relee en estas páginas la obra de Edgar Allan Poe, la topografía de Central Park o Coney Island, la figura de Donald Trump o la tradición literaria del limbo, esa zona flotante entre los cielos y los infiernos. El resultado de todas esas excursiones físicas y mentales, por el presente y por el pasado, es un libro fascinante, que recuerda por momentos a los de Ryszard Kapus´cin´ski o Joan Didion, y que se inscribe por méritos propios en la estela de Delirio de Nueva York, de Rem Koolhas, y Bajos fondos, de Luc Sante. Literatura ambiciosay vagabunda para indagar en el subconsciente de una ciudad y de una época.