«Había una vez una prostituta llamada María...» así, comienza la novela que conmovió al mundo. Once minutos es una obra de realismo social y crítico a través del erotismo y el sexo. Reclama la importancia de no negar los instintos que surgen del lado oscuro del deseo. Es la reivindicación de la sexualidad femenina y la exploración del miedo a la entrega total más allá de tus propias barreras. Porque el mundo gira alrededor de algo que dura solamente once minutos.
El peregrino es una crónica de la batalla que todos debemos librar contra nuestra soberbia, un recordatorio de que sólo luchando desde la humildad podemos enfrentar nuestras debilidades. Sólo venciendo el falso orgullo llegaremos a ser los dueños de nuestros pasos y nuestro camino, los arquitectos de nuestros sueños.
Los sinsabores del verdadero policía empezó a escribirse en los años ochenta de la mano de un Roberto Bolaño entregado aún a la poesía y desconocedor todavía del legado que había de dejar en los años venideros. El punto final a la presente obra, sin embargo, lo rubricaría veinte años después, en los últimos días de su vida.A lo largo de este período, Bolaño va recogiendo o apuntando por primera vez los nombres y los escenarios que se repetirían en otras obras como Estrella distante, Llamadas telefónicas y Los detectives salvajes. Así, desfilan por estas páginas, perdidos en la ficticia y terrible ciudad de Santa Teresa, el exiliado académico chileno Óscar Amalfitano, su hija Rosa, un sevillano a quien los rusos cortan la lengua, un escritor francés llamado Arcimboldi -que nos recuerda al literato desaparecido en 2666- todos ellos hilos sueltos pero intrincados de la trama que compone esta «novela endemoniada», muestra paradigmática del talante más vanguardista de su autor.
Se conoce por «juego de guerra» aquel que recrea y simula un enfrentamiento armado a cualquier nivel, sujetándose a reglas para el desarrollo del mismo. El alemán Udo Berger es campeón de esta disciplina en su país. Los juegos de guerra son al tiempo su profesión y su obsesión; ocupan su vida e invaden su pensamiento a todas horas. Incluso durante el viaje que realiza con su novia Ingeborg a la Costa Brava, donde él había veraneado en su infancia, se hace instalar una gran mesa en la habitación del hotel para pensar en las estrategias de su nuevo juego, El Tercer Reich.Una noche, sin embargo, Udo e Ingeborg conocen a otra pareja de alemanes, Charly y Hanna, que les introducirán a un mundo oculto tras las playas y el sol. Un mundo poblado por personajes de dudosa reputación, pasados oscuros y futuros aún más enigmáticos.
Un joven publicista ha publicado, en una de sus campañas, una fotografía, aparentemente anodina, que lo ha puesto en la mira de un influyente grupo industrial. Y es que en la fotografía aparece un rebaño de ovejas y carneros en un prado, pero uno de esos carneros tiene un poder muy especial. La monótona y en absoluto extraordinaria vida del joven, fumador empedernido y recién divorciado, da una insospechada vuelta de tuerca, pues debe embarcarse en una extraña búsqueda: tendrá que viajar al norte de Japón para encontrar a toda costa a ese peculiar carnero, pues le va en ello la vida.
En este libro ambientado en Los Ángeles se nota la continua presencia de la gran urbe en toda la escritura de Charles Bukowski, ciudad infernal, a pesar de estar situada en medio del paraíso californiano, sueño de todo pobre ciudadano USA, con sus naranjas, su sol y su vino, vino del que Bukowski da buena cuenta toda su vida, como el whisky, como la cerveza, que habrán de ser, inevitablemente, su fuente de inspiración.
Bukowski toma una actitud de ermitaño loco, de lucidez exasperada, de humorista borracho en la barra de un bar solitario. Se ríe de todo, trata de ganar algo de dinero para un trago o una puta sin trabajar mucho, frecuenta otras ratas urbanas enloquecidas, odia a la humanidad, se encierra en su habitación y se entretiene en contarnos las historias que le ocurren o se le ocurren.