El mejor Bolaño, el que escribe apasionadamente sobre temas como la búsqueda, la literatura, el amor, la juventud, la amistad, el humor y la rebeldía está ya en este libro.El espíritu de la ciencia-ficción transcurre en México DF durante los años setenta y narra la vida de dos escritores jóvenes que intentan vivir de la literatura. Mientras Remo Morán busca incansablemente la manera de subsistir sin abandonar su sueño, Jan Schrella vive confinado en la pequeña buhardilla que ambos comparten, desde donde envía cartas delirantes a sus escritores de ciencia-ficción favoritos. En la ciudad y en sus vidas todo lo importante parece suceder en ese momento mágico y efímero que separa la noche del día, en ese filo delgadísimo en el que cualquier amor puede tornarse desamor y toda obsesión puede ser el germen de un futuro éxito.
Con motivo del centenario del nacimiento de Juan Rulfo, RM publica una edición especial de El gallo de oro a la que se incorporan otros relatos que la complementan. El guión cinematográfico de "La fórmula secreta", dos relatos tempranos de Juan Rulfo: La vida no es muy seria en sus cosas y Un pedazo de noche, e igualmente el que lleva por título Castillo de Teayo. Asimismo, se incluye una carta de Rulfo a su esposa, Clara Aparicio, en la que Rulfo hace una dura reflexión sobre la naturaleza de un sistema económico desalmado. Por último, el lector encontrará nueve textos que aparecieron originalmente en la colección de textos Los cuadernos de Juan Rulfo, edición que se encuentra agotada.
Bestiario es el primer libro de relatos que Julio Cortázar publica con su auténtico nombre. Pero no hay en estas ocho obras maestras ni el menor balbuceo ni resacas juveniles. Estos cuentos, que hablan de objetos y hechos cotidianos, pasan a la dimensión de la pesadilla o de la revelación de un modo natural e imperceptible. Sorpresa o incomodidad son, en cada texto, un condimento que se agrega al placer indescriptible de su lectura. Sus relatos nos desazonan porque poseen una característica muy rara en la literatura: se nos quedan mirando, como si esperaran algo de nosotros.