Antonio y Cleopatra mantiene estrecha relación con otras dos obras de Shakespeare, Julio César (de composición anterior) y Coriolano (de composición posterior), denominadas las tres como «tragedias romanas». El tejido de interrelaciones de tradiciones textuales y orales que confluyen en Antonio y Cleopatra se perfila como una red compleja bajo la clave de escritura dramática. La representación de Antonio y Cleopatra como símbolos o arquetipos sobrepasa la instancia histórica o contextual y mantiene los elementos de individuación necesarios para aproximar la representación a la realidad, a la persona. Shakespeare trabaja en Antonio y Cleopatra, como también lo había hecho en Julio César, la colisión que se produce en los grandes personajes en su lucha entre las cuestiones de Estado y sus vidas
interiores. El centro de interés en Antonio y Cleopatra radica en la profundización de dos personajes legendarios, en un marco político conflictivo, que hace imposible su amor. La unión del contenido mítico de ambos personajes con sus características humanas constituye uno de los centros neurálgicos de la obra.
Set against the backdrop of the French Revolution, A Tale of Two Cities is one of Charles Dickens’s most popular and dramatic stories.
It begins on a muddy English road in an atmosphere charged with mystery and it ends in the Paris of the Revolution with one of the most famous acts of self-sacrifice in literature. In between lies one of Dickens’s most exciting books—a historical novel that, generation after generation, has given readers access to the profound human dramas that lie behind cataclysmic social and political events. Famous for its vivid characters, including the courageous French nobleman Charles Darnay, the vengeful revolutionary Madame Defarge, and cynical Englishman Sydney Carton, who redeems his ill-spent life in a climactic moment at the guillotine (“It is a far, far better thing that I do, than I have ever done”), the novel is also a powerful study of crowd psychology and the dark emotions aroused by the Revolution, illuminated by Dickens’s lively comedy.