Tras una boda y un viaje de novios de ensueño, mi vida con Judith comienza a normalizarse. Durante el día, mientras trabajo en mi empresa, mi maravillosa esposa sigue en sus trece de llevarme la contraria en todo lo que puede y más. A pesar de lo mucho que nos amamos, somos especialistas en enfadarnos y en reconciliarnos siempre? Pero un día llega a mis oídos un malicioso comentario contra ella que me hará perder la confianza en mi pequeña. Días liosos. Noches en vela. Discusiones. Problemas, muchos problemas. Por suerte, mi morenita me hace entrar en razón y me doy cuenta de lo tonto y cuadriculado, por no decir gilipollas, que soy, y una vez solucionado todo me suelta el bombazo: ¡voy a ser padre! Si mi vida ya había dado un giro de ciento ochenta grados al conocer a Judith, no me quiero ni imaginar cuánto volverá a cambiar cuando nazca nuestro bebé.
Me llamo Eric Zimmerman y soy un poderoso empresario alemán. Me caracterizo por ser un hombre frío e impersonal, que disfruta del sexo sin amor y sin compromiso. En uno de mis viajes a España para visitar una de mis delegaciones conocí a una joven llamada Judith Flores. Ella me hizo reír, me hizo cantar, me hizo incluso bailar, y yo no estaba acostumbrado a eso. Cuando me di cuenta de que sentía más de lo que debía, me alejé de ella, pero regresé, pues esa mujer me atraía como un imán. A partir de ese momento comenzamos una relación plagada de fantasía y erotismo, en la que disfruté enseñando a Judith a gozar del sexo de una manera que ella nunca había imaginado. Y tú, ¿te atreves a descubrir el lado sumiso, dominante y voyeur que todos llevamos dentro?
La loca de la casa es la obra más personal de Rosa Montero, un recorrido por los entresijos de la fantasía, de la creación artística y de los recuerdos más secretos. Es un cofre de mago del que emergen objetos inesperados y asombrosos. PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS 2017 «La imaginación es la loca de la casa.»Santa Teresa de Jesús Este libro es una novela, un ensayo, una autobiografía. La autora emprende en él un viaje al interior en un juego narrativo lleno de sorpresas. En La loca de la casa se mezclan literatura y vida en un cóctel afrodisíaco de biografías ajenas y autobiografía novelada. Y, así, descubrimos que el gran Goethe adulaba a los poderosos hasta extremos ridículos, que Tolstoi era un energúmeno, que Montero, de niña, fue una enana, y que, con veintitrés años, mantuvo un estrafalario y desternillante romance con un famoso actor. Pero no deberíamos fiarnos de todo lo que la autora cuenta sobre sí misma: los recuerdos no son siempre lo que parecen.