En Guirnalda con amores las viejas heridas de la condición humana son tamizadas por Bioy Casares a través del cuento, del aforismo o la fábula en un vaivén tan entretenido como implacable.
Definido por el propio Bioy como una «despreocupada miscelánea», Guirnalda con amores consta de once secciones que alternan relatos de alto vuelo plagados de escenarios mediterráneos, hoteles e infidelidades de todo tipo que, aun cuando salen a la luz, nunca son lo que se esperan con una serie de aforismos entre filosóficos y cotidianos que se leen con la voracidad de un TikTok literario. Un inesperado poema final, tan porteño como cada una de esas calles que se van nombrando en plena marcha, corona el que tal vez sea el libro más original y sorprendente de Adolfo Bioy Casares.
'Escúchanos, Señor, desde el cielo, tu morada. Como antaño, en vano nos afanamos toda la noche…', así comienza una antigua oración de los pescadores de la isla de Man, y sus palabras resuenan como un eco a lo largo de las seis narraciones que constituyen este volumen. 'Por el canal de Panamá', lleno de alusiones a la Rima del anciano marinero de Coleridge, narra la lucha contra el naufragio moral del protagonista. Italia le inspiró 'El extraño consuelo que brinda la profesión', 'Elefanta y Coliseo' y 'El estado actual de Pompeya', que describen las andanzas de escritores por las ruinas de Roma y Pompeya. 'El barco más audaz' y 'Ginebra y vara de oro silvestre' complementan de modo inmejorable un libro concebido como 'un todo orgánico', según expresión del propio Lowry, no sólo por su común origen autobiográfico, sino por la aparición de muchos temas caros al autor y del personaje de Sigbjorn Wilderness, su atormentado alter ego.
Con su encanto en horas bajas, Tommy Wilhelm ha llegado al terrible día de hacer recuento. Y tiene miedo. A sus cuarenta, todavía conserva es ímpetu infantil que le ha llevado al centro del caos: separado de su mujer e hijos, reñido con su padre, su carrera de actor fracasada (un agente de Hollywood lo ha calificado como «el tipo que siempre pierde a la chica»), y con problemas económicos. Tiene que revisar los errores del pasado y curar su espirítu, y para hacerlo, nadie mejor que un misterioso y filosófico timador, pretendido psicólogo, quien le garantizará ese glorioso e iluminador momento de la verdad que está buscando, ofreciéndole una última esperanza: Carpe diem. Vive el momento. Juégatelo todo a una sola carta...