Morgan lo tiene todo planeado: dos trabajos, una nueva casa a las afueras de Baltimore y la promesa de disfrutar de la vida tranquila que siempre ha deseado. Sin embargo, la irrupción del seductor Luke en su vida desata el caos.
Una fatídica noche, su compañera de piso es asesinada, a Morgan le roban todas sus pertenencias y el FBI llega a su puerta para desvelar la verdadera identidad de su nuevo pretendiente. Luke es un estafador llamado Gavin que se aprovecha de mujeres para robarles, arrebatarles la identidad y finalmente, matarlas.
Ficciones es posiblemente la obra más reconocida de Jorge Luis Borges y un hito en la historia de la literatura. Aquí se encuentran lo policiaco, La muerte y la brújula y lo fantástico ,La lotería en Babilonia, lo irreal ,Las ruinas circulares, y lo imaginario , Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el que Borges consideró acaso su mejor cuento El Sur y uno de los comienzos más cautivadores de un relato jamás escrito ,Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche. Cada uno de los dieciséis cuentos reunidos en este libro es, en sí, pieza fundacional y celebración del universo borgeano.
Martina siente que se está convirtiendo en una mujer florero en una relación que la mantiene anulada y consumida. Dispuesta a darle un giro a su vida, decide rechazar la proposición de matrimonio de su novio.
Lucía está metida en una relación que la tiene encerrada y atada de pies y manos. Es madre, y le gusta... a veces. Otras, lo detesta. La inesperada visita de su hermano Bruno podría cambiar la vida de una de sus mejores amigas, ya que del amor al odio hay solo un paso, o un piso.
Carlota tiene novio. Un novio con el que no disfruta de una vida sexual activa, pero que la tiene atada de algún modo. Aunque casarse parece ser su primera opción, no está segura de si es la correcta.
Tres amigas.
Un hermano que va a volver loca a una de ellas.
La búsqueda del amor a partir de los treinta, que no siempre sale bien.
Aplicaciones de citas, maquillaje y mucho más, con una dosis de humor que te hará reír a carcajadas.
¿Puede la vida ponerse patas arriba por algo tan sencillo como un «no quiero»?