Este es uno de los poemas más asombrosos de toda la literatura universal. En él lo primero que llama la atención es su desmesurada longitud, más de un millar de versos; pero cuando vemos que consiste en un debate monologado sobre la fe y la incredulidad, no nos extraña que el lector inglés de mediados del siglo XIX (se publicó en 1855, dentro de los dos volúmenes de Hombres y mujeres) diera la espalda a una idea tan insólita, por no decir extravagante.
Un obispo católico inglés, de sobremesa y entre vasos de clarete, se entrega a un largo soliloquio en presencia de un librepensador que ha escrito sobre él. La Apología, con su utilitarismo pragmático, que quizá Browning no se toma muy en serio, tiene un doble filo; tanto los agnósticos como los creyentes van a sentirse inseguros con este personaje; en resumidas cuentas, no sabemos si es simpático o no, si estamos o no de acuerdo con él, si convence o no convence. Y el final abierto del poema aumenta las dudas en vez de disiparlas.
La polémica que gira en torno a la autoría, la uniformidad y otros muchos aspectos de esta epopeya dramática, no puede hacer sombra al hecho de que solo un genial poeta, de cualidades innegables, pudo llevar a cabo una tarea tan excepcional. Fuese Homero o no el autor de la obra, es indudable que el resultado fue extraordinario, al punto de encontrarnos ante uno de los principales pilares en que se sostiene la literatura épica grecolatina y, por añadidura, la literatura occidental. Tras la guerra de Troya, en la que los griegos batallan durante diez años, el héroe Odiseo (Ulises) vuelve a su patria, la isla de Ítaca. Su esposa Penélope y su hijo Telémaco sospechan su muerte y se ven obligados a soportar a los pretendientes de la reina, que asolan su palacio, consumen sus bienes y pretenden desposarla. Tras un penoso viaje en el que mueren todos sus hombres, logra llegar a su patria y vengarse de los pretendientes, con la ayuda de su hijo y los sirvientes más fieles.
Desde su irrupción en el panorama literario tras la publicación dePurga, una novela que sigue cosechando premios y excelentes críticas, Sofi Oksanen no ha dejado de sorprendernos con su imaginación desbordante y su denuncia de los dramas humanos. EnEl parque de los perros, combina el realismo más crudo y elthrillerpsicológico para recrear una parte de la historia europea reciente, poniendo el foco en la industria de la fertilidad y los vientres de alquiler a través del vínculo entre dos mujeres en una Ucrania empobrecida tras la caída de la Unión Soviética.
A caballo entre la Helsinki contemporánea y la Ucrania postsoviética,El parque de los perros narra la compleja relación entre la corrupción de Oriente y la codicia de Occidente, y la de dos jóvenes atrapadas en ese implacable engranaje. Extremadamente aguda y perspicaz, Sofi Oksanen teje un relato cautivador sobre la incapacidad de sobrevivir al trauma de un hijo perdido que es, también, un alegato contra la instrumentalización del cuerpo femenino.