COMO quien debe recorrer
muchos kilómetros
para cumplir un conjuro,
llevo las semillas
de la selva lacandona
al Viejo Mundo
y las pierdo allí.
En el viaje tenemos la sensación
de que todo está por hacerse,
que podemos ser otros,
que el deseo no ha muerto.
Vamos de un país a otro
sin volver a casa
y sentimos que somos
dos veces extranjeros.
Saltar la hoguera se inserta ya de forma plena en la senda del intimismo despojado y la contención expresiva que La víspera nos permitía intuir. Consciente más que nunca de que un poema no es lo mismo que la realidad, pero también de que, a cambio de esa certeza, la lectura nos devuelve todo aquello que merece la pena preservarse.
Dara Scully nos transporta con Animal de nieve a un lugar aislado y frío donde la directora de un internado femenino impone una férrea disciplina en las alumnas, hasta que la llegada de un nuevo profesor hace que una ellas rompa el molde y reclame su propia existencia. «Las alumnas especulaban. Un hombre había penetrado en sus dominios, en su colegio de paredes de piedra, de entramados de flores en los jardines. ¿Acaso se aventuraban a decirlo? ¿Era tal vez un maestro? ¿Se atrevería Miss Bell a dejar que un hombre enseñara a las muchachas?» Animal de nieve es la segunda novela de la fotógrafa Dara Scully, cuyo arte ha conseguido enredar a sus miles de seguidores en un mundo de cuerpos mágicos, escenas hipnóticas y animales heridos. Precisamente todas esas cosas son las que componen el universo de este libro, con una historia unas veces deliciosa y otras claustrofóbica sobre un internado para niñas regentado por una misteriosa directora. De entre todas las alumnas, Angélica se sabe diferente al resto. Tal vez sea su ímpetu, o su curiosidad, tal vez sean sus nervios, o sus ansias de belleza, pero ella reconoce que ese colegio es demasiado sombrío. Que necesita salir de allí y ser libre. Será tras la llegada al colegio de Frédéric, el nuevo profesor de música, cuando todos esos sentimientos terminen por estallar en su corazón. Él es un hombre que ha visto más allá de los muros del internado y que, pese a todo, se enfrenta a los mismos fantasmas que las chicas. Animal de nieve es una novela lírica, sobrecogedora, que sigue la estela de la literatura de Fleur Jaeggy, Herta Müller o Marguerite Duras, y cuyas protagonistas recuerdan también a las nínfulas del arte de Virginia Mori o Sally Man.