Él lo hará por lealtad. Ella, por salvarle la vida. Pero el amor no se puede controlar.
Summer Salvatore no imagina hasta qué punto cambiará su vida cuando entra en el despacho de su padre. La decisión está tomada.
Gabriel Reid es uno de los empresarios más importantes del país. Siempre ha tenido claro lo que quiere y cómo conseguirlo en cada faceta de su vida. Sin embargo, todo eso parece cambiar cuando Summer se cuela en ella.
Por mucho que luchen caerán una y otra vez en una relación adictiva que pondrá patas arriba todo su mundo. Él le enseñará lo increíble, salvaje y alucinante que puede ser el sexo. Ella, todos los sentimientos que pueden esconder las ganas.
Pero, ahora, todo ha cambiado.
El sol baña los acantilados y las aguas turquesas del mar de Cornualles cuando Jane Bellamy y Cedric Stone se conocen en el verano de 1939. No están destinados a ser una ecuación perfecta, pero son jóvenes y el amor lo arrolla todo a su paso. Así que esta historia comienza como otras muchas: él y ella se enamoran. Hay primeras palabras, primeras miradas y primeros besos. Y luego la guerra, la nada. Solo oscuridad. Todo cambia.
Años más tarde, en un hospital de Edimburgo, Margot Abbot sostiene en la mano un anillo que pertenece al paciente que dormita en la cama, Cedric Stone. Ella todavía no lo sabe, pero está a punto de abrir un baúl de recuerdos y descubrir qué ocurrió tras aquellos luminosos días de estío que quedaron atrás.
El 28 enero de 1908, una española de 17 años, sentada a lomos de un elefante lujosamente enjaezado, hace su entrada en una pequeña ciudad del norte de la India. El pueblo entero está en la calle rindiendo un cálido homenaje a la nueva princesa de tez tan blanca como las nieves del Himalaya. Podría parecer un cuento de hadas, pero así fue la boda de la andaluza Anita Delgado con el riquísimo maharajá de Kapurthala. Y así empezó una gran historia de amor —y traición— que se desgranó durante casi dos décadas en el corazón de una India a punto de extinguirse.
New York Admirals captain Scott Hunter takes his pregame rituals very seriously. When a particular smoothie precedes Scott's breaking his on-ice slump, he’s desperate to recreate the magic…and to get to know the sexy, funny guy behind the counter.
Kip Grady knew there was more to Scott’s frequent visits than blended fruit, but he never let himself imagine being invited back to Scott’s penthouse. Or kissed with reckless abandon—and more. What goes on between them is hot, incredible and frequent…but also only on Scott’s terms and always behind his closed apartment doors.
Scott needs Kip in his life, but with playoff season approaching, the spotlight on him is suddenly brighter than ever. He can’t afford to do anything that might derail his career or the public’s image of what a hockey captain should be. Kip is ready to go all in with Scott—but how much longer will he have to remain a secret?
Katherine Mansfield ha logrado retratar como nadie lo que se esconde debajo de la superficie. El entendimiento profundo acerca de las motivaciones de las mujeres en su época la ayudó a encontrar la absoluta tridimensionalidad de sus personajes femeninos. Así combinó lo bello con el espanto y lo sórdido con lo sublime, trabajando con sutileza las finas contradicciones que conforman las múltiples dimensiones de una vida.
Sara Morante, reconocida ilustradora de obras de autoras clásicas, como Jane Eyre, Emily Brontë o Sylvia Plath, es la intérprete perfecta del imaginario literario de Mansfield.
Cuando se publicó El retrato de Dorian Gray, la crítica moralizante acusó a su protagonista de ser una figura satánica, corrompida y corruptora, sin comprender que era el héroe de una novela que reflejaba la fatalidad de los románticos: Oscar Wilde (1854-1900) había querido hacer de la belleza un refinamiento de la inteligencia; y para ello sumió a su protagonista en una atmósfera de perversión dominada por el arte y los poderes de un misterio que está más allá de la realidad. Pero el autor no se conforma con la simple descripción: incrusta a su personaje en un crimen y, como Edgar Allan Poe en sus relatos, lo rodea de un misterio que la razón no puede explicar. Dorian Gray sigue siendo, más de cien años después de la muerte de su autor, una piedra angular en los debates entre la ética y la estética, en las relaciones que mantienen el bien y el mal, el alma y el cuerpo, el arte y la vida.