El libro fundamental de Jorge Luis Borges.
Pense en un laberinto, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros.
Ficciones es posiblemente la obra más reconocida de Jorge Luis Borges y un hito en la historia de la literatura. Aquí se encuentran lo policiaco ("La muerte y la brújula") y lo fantástico ("La lotería en Babilonia"), lo irreal ("Las ruinas circulares") y lo imaginario ("Tlön, Uqbar, Orbis Tertius"), el que Borges consideró acaso su mejor cuento ("El Sur") y uno de los comienzos más cautivadores de un relato jamás escrito ("Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche"). Cada uno de los dieciseis cuentos reunidos en este libro es, en sí, pieza fundacional y celebración del universo borgeano.
Para algunos críticos como Ricardo Piglia, la influencia de Borges es superior a la del Premio Nobel García Márquez, quien, por otra parte, confesó siempre su rendida admiración. Ficciones cambió el modo de escribir y de leer de las generaciones futuras.
Día 1 de octubre: Dios está en los cielos, la bolsa está a 10.140, la mayoría de los vuelos llegan a tiempo y Clayton Riddell, un artista de Maine, casi salta de alegría por Boylston Street, en Boston. Acaba de firmar un contrato para ilustrar un cómic que le permitirá mantener a su familia con su arte en vez de tener que dar clases. Ya ha comprado un regalo a su sufrida mujer y tiene claro lo que va a regalar a su hijo Johnny. ¿Por qué no también algo para sí mismo? Clay presiente que las cosas van a ir mejor, pero bruscamente se trastorna todo: se produce una devastación masiva, causada por un fenómeno que más adelante llamarán El Pulso, que se reproduce a través del teléfono móvil. De todos los teléfonos móviles. Clay, junto a unos cuantos supervivientes desesperados, es arrojado a una edad oscura, rodeados por el caos, la hecatombe y una masa humana degradada a su estado más primitivo.
Esta novela fascinante, absorbente y cruel no solo hace la pregunta «¿Me oyes?», sino que también responde, y de una forma muy, muy inquietante.
Isaac Asimov, creador de la palabra «robótica», nos ofrece treinta y seis relatos cortos y ensayos sobre robots, que resumen todo su preclaro pensamiento sobre el desarrollo futuro de esta ciencia. Desde el mismo Robbie hasta los relatos de Susan Calvin, la primera robopsicóloga, pasando por Stephen Byerley, el robot humanoide, y el equipo de detectives formado por un hombre, Elijah Baley, y un robot, Daneel Olivaw, protagonistas, entre otras novelas, de Yo. Robot.