Primera parte de la bilogía "Deja que ocurra" de Alice Kellen: Leah está rota. Leah ya no pinta. Leah es un espejismo desde el accidente que se llevó a sus padres.Axel es el mejor amigo de su hermano mayor y, cuando accede a acogerla en su casa durante unos meses, quiere ayudarla a encontrar y unir los pedazos de la chica llena de color que un día fue. Pero no sabe que ella siempre ha estado enamorada de él, a pesar de que sean casi familia, ni de que toda su vida está a punto de cambiar. Porque ella está prohibida, pero le despierta la piel. Porque es el mar, noches estrelladas y vinilos de los Beatles. Porque a veces basta un «deja que ocurra» para tenerlo todo.
Theo Van Gogh es un hombre «sin talento» que cifra su existencia en el amor que profesa al arte y a su hermano Vincent, el artista de la familia, a quien envía dinero y cartas llenas de melancolía. Esta correspondencia hasta ahora inédita, rigurosamente inventada por Julio César Pérez, juega de manera especular con las cartas reales de Vincent a Theo, se interrumpe poco antes de la muerte de ambos y no recoge ninguno de los acontecimientos que marcaron la vida del «loco pelirrojo». Habla, más bien, de las esperanzas y los miedos del menos conocido de los hermanos, del París de los impresionistas, del sentido profundo del arte.
En estas páginas hay sombra, hay muerte y tragedia, pero por encima de todo está la búsqueda, a veces infructuosa, de la belleza. Eso que Julio César Pérez persigue con una libertad insolente.
Keawe es un joven hawaiano que siente la necesidad de conocer otras tierras, por lo que se dirige a San Francisco. Allí descubre una casa hermosa cuyo dueño parece algo triste y asustado. Al entablar conversación con él y preguntarle el motivo de su tristeza, el anciano le enseña una botella de vidrio, con un contenido blanco, lechoso. Asombrado, el viejo le cuenta que en esa botella habita un demonio rodeado por el fuego del infierno que puede conceder cualquier deseo, excepto uno: alargar la vida a una persona. Para eso, el dueño de la botella debe cumplir una serie de requisitos: debe vender la botella a otra persona antes de morir y vender la botella a menor costo del que la compró o irá al infierno donde habita el mal.
Con su característico y afilado sentido del humor, además de su inclinación por desafiar lo establecido, Twain se adentra, con una audacia inesperada para su tiempo, en el travestismo, la homosexualidad y la fluidez de género.
Estos relatos, considerados durante décadas demasiado escandalosos para ver la luz, fueron censurados o relegados al olvido por considerarse inapropiados en el mundo editorial. Rescatados por la Universidad de California a finales del siglo xx, se publican por primera vez en español en esta edición que reúne cuatro cuentos que subvierten identidades, desmontan expectativas y revelan, con inusual libertad narrativa, una faceta inesperada del genio de Twain que nos permite releerlo desde una nueva perspectiva, más irreverente, más lúcida y quizá más actual que nunca.
Edgar Allan Poe dejó un legado literario que se convertiría en un punto de referencia constante para todas las artes y que aflora en autores tan variados como Baudelaire, Dostoievski, Cortázar o Stephen King. Autores de la talla de Matisse, Manet y Gauguin pintaron obras en las que plasmaban el rostro de Poe o imágenes de sus relatos, y el cine sigue rindiéndole homenaje año tras año. Su prosa es hoy un modelo clásico estudiado por todo aspirante a escritor de narrativa breve, y la huella de Poe en la literatura detectivesca y de terror es incuestionable. Este volumen incluye dieciséis de sus mejores relatos; títulos como «La caída de la Casa Usher», «Los crímenes de la calle Morgue» o «La carta robada» son considerados piezas maestras de la literatura universal.
LA NUEVA NOVELA DE LA AUTORA DE LA HIJA DE LA ESPAÑOLA,
el último fenómeno de la literatura en castellano: traducida en 26 países y comparada con Borges y Coetzee por la crítica internacional
«Soberbia novela de supervivencia, dignidad y leyenda.»
Manuel Vilas
Llegué a Mezquite buscando a Visitación Salazar, la mujer que sepultó a mis hijos y me enseñó a enterrar a los de otros. Caminé hasta el fin del mundo, o donde yo creí que el mío había acabado.
Todo ocurre en una frontera, la que separa la sierra oriental de la occidental. Angustias Romero huye de la peste con su marido y sus dos hijos atados a la espalda. Los gemelos, sietemesinos, mueren en el trayecto, y, tras guardarlos en sendas cajas de zapatos, el matrimonio se dirige a enterrarlos en El Tercer País, el cementerio ilegal regentado por la mítica Visitación Salazar. Abandonada por su marido, Angustias luchará junto a la sepulturera contra un entorno hostil donde la única ley la dictan quienes van armados, donde el tiempo lo marcan los peces, las fiestas y los misteriosos juguetes que alguien deja sobre las tumbas de los dos niños, mientras el peligro y la violencia crecen hasta el último minuto borrando los límites entre la vida y la muerte.
Con El Tercer País, Karina Sainz Borgo confirma su talento, y su pertenencia a una nueva literatura latinoamericana que que está conquistando a lectores de todo el mundo y funde el thriller, el western, la tragedia clásica y la herencia de los maestros del boom.