Esta es una historia de amor, de sueños y de vida. La de Valentina. La chica que no sabía que tenía el mundo a sus pies, la que creció y empezó a pensar en imposibles. La que cazaba estrellas, la que anhelaba más, la que tropezó con él. Con Gabriel. El chico que dibujaba constelaciones, el valiente e idealista, el que confió en las palabras «para siempre», y creó los pilares que terminaron sosteniendo el pasado, el ahora, lo que fueron y los recuerdos que se convertirán en polvo.
La extraordinaria primera parte de William Ospina sobre la conquista del Nuevo Mundo.
En 1543, con solo dieciséis años, deseoso de fortuna y aventuras guerreras, el joven Pedro de Ursúa viaja al Nuevo Mundo. Desembarca en Perú, confiando en que la tierra de los incas le depare, como a tantos hasta entonces, riqueza y poder; sin embargo, se encuentra con una región turbulenta, dividida entre bandos de conquistadores tan apegados a sus nuevas rapiñas que recelan de cualquier recién llegado. La llegada de su tío Miguel Díaz de Armendáriz a Cartagena lo libra de este panorama sin promesas, y bajo su padrinazgo comienza una larga y codiciosa carrera de conquista, y después, libre de disposiciones oficiales, se entrega a sus sueños de riqueza y de gloria.
Con todas las contradicciones de los grandes hombres -cruel y compasivo, audaz y conservador, obediente e indócil, enamorado y misógino-, Pedro de Ursúa es el resumen de las violentas pasiones que asolaron las Indias Occidentales.
«Ahora había un destino a la medida de la ambición de Pedro de Ursúa, y a partir del momento en que tuvo noción del rumbo del tesoro, ya no le interesaron los asuntos de la gobernación. Creo que revela cuán joven era, esa capacidad de abandonar un capricho y dedicarse a otro con la misma ceguera y la misma pasión.»
«Por fin voy a evocar toda aquella locura argentina, a todos aquellos seres arrebatados por la violencia. Me decidí a hacerlo porque muy a menudo pienso en los muertos, pero también porque sé que no hay que olvidarse de los sobrevivientes.»
Por fin se publican reunidas en un solo volumen las tres novelas con las que Laura Alcoba ha narrado una infancia ―su infancia― y, con ella, también la historia de la época más convulsa de la Argentina contemporánea: La casa de los conejos, El azul de las abejas y La danza de la araña. Aquí palpita una memoria viva y llena de claroscuros que nace en 1975, poco antes del inicio de la dictadura argentina, atraviesa el exilio en Francia y alcanza hasta la llegada de la adolescencia en un país que quizá ya sea el propio, pero quizá no.
Esta historia a caballo entre un lado y otro del océano, siempre anhelando una patria imposible, tiene la carga de emotividad que solo el recuerdo de la infancia o la mejor literatura pueden invocar. Ambos están presentes aquí con una fuerza y una finura únicas. Todo un fenómeno editorial en Francia y ya un clásico de la literatura autobiográfica más reciente.
La Deseada es una exploración valiente y desprejuiciada de los orígenes más allá de las confidencias familiares, las medias verdades, la libertad y el amor, ganadora del prestigioso Prix Carbet de la Caraïbe en 1997. Un relato poderoso de Maryse Condé, Premio Nobel Alternativo 2018 y un referente excepcional de la literatura contemporánea en lengua francesa.
¿Qué sucede cuando se ha de crecer en medio del dolor y la falta de identidad? ¿Cómo se puede vivir en el misterio y la inquietud de no tener una historia que contar? En La Deseada Maryse Condé responde a estas preguntas a través del relato de tres generaciones de mujeres isleñas unidas por la fuerza de la sangre, los abusos y la violencia. Esta novela es también el viaje que inicia Marie-Noëlle desde Guadalupe hasta Francia, pasando por EE. UU., para unir las piezas del puzle de su individualidad dejando a un lado las versiones de su madre Reynalda, su abuela Nina y su nodriza Ranélise. Con maternidades no deseadas y hombres de dudosa moral, La Deseada responde a un grito particular: solo desde la invención de un lenguaje propio se empieza a vivir.
Tifus es un guión original de Jean-Paul Sartre, escrito en 1943 por encargo de la casa Pathé que ahora se publica por vez primera. Ambientado en una colonia malaya donde se declara una epidemia de tifus, su planteamiento recuerda a otras obras anticoloniales de la época, pero invita también a ser leído en paralelo a La peste de Camus. Para llevar a cabo su acerba crítica social, Sartre se sirve de algunos personajes arquetípicos, como la mujer de dudosa reputación que demuestra una mayor estatura moral que los burgueses acomodados o el borracho despreciado por todos, verdadera piltrafa humana que sin embargo será el único capaz del más sublime sacrificio. Rica en escenas dramáticas, la historia tiene una clara finalidad moral y en ella pueden reconocerse algunos de los temas dilectos de Sartre, como la responsabilidad o el compromiso. El carácter de sobrecogedor testimonio de una época de la cultura europea es uno de los más innegables valores de este texto inédito de Sartre.
Premio Rómulo Gallegos 2009, El País de la Canela es la historia de una expedición fracasada, de la locura que se apoderó de aquellos conquistadores del Nuevo Mundo que deliraban a causa de las promesas de oro y opulencia.
"Fue en las terrazas saqueadas del Quzco donde Gonzalo Pizarro oyó por primera vez hablar del País de la Canelea. Él tenía como todos la esperanza de que hubiera canela en el Nuevo Mundo, y cuando oudo dio a probar a los indios bebidas con canela, para ver si la reconocían. [...] Se que los indios no pudieron haberle descrito todo con exactitud, porque las dificultades de comunicación eran muchas, pero Pizarro adivinó las arboledas rojas de árboles leñosos y perfumados, un país entero con toda la canela del mundo, la comarca más rica que alguien pudiera imaginar."